Siete personas murieron tras el derrumbe de un edificio utilizado como residencia estudiantil en Nueva Delhi, una tragedia que abrió una investigación sobre posibles irregularidades en la construcción, trabajos realizados en el subsuelo y fallas en los controles municipales.
La estructura se desplomó en Satya Niketan, un barrio del sudoeste de la capital india cercano al South Campus de la Universidad de Delhi y conocido por la gran cantidad de alojamientos privados destinados a estudiantes.
Los equipos de emergencia trabajaron durante más de 27 horas entre enormes bloques de hormigón para localizar a las personas atrapadas. Al finalizar el operativo habían sido retiradas doce personas de los escombros: siete murieron y otras cinco sobrevivieron.
Bomberos, policías y miembros de los organismos de respuesta ante desastres utilizaron maquinaria pesada, perros rastreadores y excavación manual en los sectores donde existía la posibilidad de encontrar sobrevivientes.
La Policía detuvo a Hariram Gupta, su esposa Urmila y su hijo Mahesh, vinculados con la propiedad y administración del alojamiento. La causa investiga posibles responsabilidades por el estado del inmueble y las condiciones en las que funcionaba.
Las autoridades también analizan trabajos de reparación que se realizaban en el subsuelo antes del colapso. Vecinos señalaron que allí se había acumulado agua después de las lluvias y los investigadores intentan establecer si las obras pudieron afectar elementos estructurales del edificio.
La jefa de Gobierno de Delhi, Rekha Gupta, indicó que la presencia de agua y las reparaciones realizadas sobre una construcción antigua están entre las circunstancias examinadas. Sin embargo, la causa definitiva del derrumbe todavía no fue determinada.

También quedaron bajo la lupa las características del inmueble. Las autoridades municipales sostienen que la construcción presentaba irregularidades respecto de las plantas autorizadas, mientras los investigadores revisan permisos, antecedentes y eventuales controles realizados sobre la propiedad.
El caso escaló rápidamente hacia la administración de la ciudad. La Corporación Municipal de Delhi suspendió a cinco funcionarios, entre ellos responsables del área de ingeniería y supervisión territorial, mientras avanza una investigación administrativa para determinar si existieron omisiones.

El derrumbe también reabrió el debate sobre la seguridad de las residencias privadas utilizadas por miles de jóvenes que estudian en la capital. El Tribunal Superior de Delhi reclamó información sobre los controles y puso el foco tanto en los propietarios como en las obligaciones de las autoridades.
Tras la tragedia, el gobierno local ordenó reforzar las inspecciones sobre edificios utilizados como alojamientos estudiantiles y avanzar contra estructuras consideradas inseguras o construidas fuera de las normas.
Lo ocurrido en Satya Niketan dejó así de ser solamente una operación de rescate: la investigación ahora busca establecer por qué cayó el edificio y quiénes permitieron que continuara funcionando en esas condiciones.