En plena disputa política por el futuro de la FIFA, la máxima entidad del fútbol anunció una reforma profunda en las transferencias de futbolistas. Algunos especialistas en derecho deportivo, la consideran como una de las mayores transformaciones regulatorias en 25 años.
Para entender la razón y la dimensión de los cambios, hay que recordar a Lassana Diarra, un exjugador del Real Madrid, Arsenal y Chelsea, que firmó un contrato de cuatro años con el Lokomotiv de Moscú en 2013.
Por un conflicto salarial, el jugador interrumpió su contrato de forma unilateral y recibió una multa de 10.5 millones de euros, que debía pagar también solidariamente el club que lo fichara.
Los abogados del francés consiguieron que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) impugnara el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores (RETJ). ¿Qué decían? Que esa normativa de FIFA restringía ilegalmente la "libre circulación de trabajadores" dentro de la Unión Europea.
En octubre de 2024, un fallo del Tribunal y una demanda colectiva impulsada por la Fundación “Justicia para Jugadores” y apoyada por FIFPro, obligaron a la FIFA a sentarse y negociar cambios en el régimen de transferencias.
En el fondo, era una pelea por la distribución de lo producido por transferencias: la cifra récord de USD 8.590 millones en 2025 por 78.742 operaciones, según el Informe Global de Transferencias 2024 de la FIFA.
Los jugadores embolsaron más de 1.200 millones de dólares. Para la fundación holandesa, podrían haber ganado más si no fuera por la normativa vigente.

Para los clubes una de las modificaciones clave es el artículo 17, sobre la indemnización al jugador cuando se rompe el contrato sin causa. Los dirigentes tendrán que tener mucho cuidado en no romper un contrato sin motivo, ya que la indemnización para el futbolista será más cuantiosa.
Entre las modificaciones centrales, también están:
Los futbolistas podrán recibir hasta un 5% del monto total de la operación cuando sean transferidos.
Para aquellos que perciban un salario anual inferior a 150.000 euros, ese porcentaje será obligatorio. Es un cambio en la lógica de la industria: el pase no es solo un negocio entre clubes.
El famoso artículo sobre las consecuencias del incumplimiento contractual, fue redefinido integralmente.
Se establecen nuevos criterios y proporcionales para el cálculo de indemnizaciones y se permite que clubes y jugadores pacten directamente el monto en el contrato, dando más seguridad jurídica.
La reforma del artículo 18 introduce una excepción significativa a la regla que limita a tres años la duración máxima de los contratos de futbolistas menores de 18.
Los clubes formadores podrán ofrecer vínculos más extensos a las “joyas” de divisiones juveniles, buscando premiar la inversión en desarrollo.
El nuevo texto prohíbe expresamente cuatro prácticas abusivas por parte de los clubes como utilizar las inscripciones federativas como presión, la separación abusiva de futbolistas de entrenamientos, la retención de documentos personales y los desalojos indebidos de viviendas.
Los cambios alcanzan a todas las federaciones del mundo y modificará la operatoria de los mercados de pases en cada país. Además, brinda más protección a jugadores y entrenadores, con el objetivo de profesionalizar más la industria del fútbol.
Estas modificaciones entrarán en vigencia el 1° de enero del 2027, así como del reglamento detrás del Tribunal de Fútbol y las nuevas reglas de gobernanza de la FIFA.