08/09/2026 - Edición Nº1309

Política

Patrimonio en disputa

El ACA respondió por el tótem histórico: alegó riesgo de derrumbe, pero crece la polémica

08/09/2026 | Tras el reclamo de Fabio Grementieri y la campaña de firmas, el Automóvil Club justificó el reemplazo. La decisión fue aprobada por su Comisión Directiva.



El Automóvil Club Argentino (ACA) rompió el silencio sobre el reemplazo del histórico tótem de su sede central y atribuyó la decisión a la existencia de fisuras y problemas estructurales que, según la institución, representaban un riesgo para las personas y los vehículos que circulan por Avenida del Libertador y Tagle.

La respuesta llegó después de los cuestionamientos encabezados por el arquitecto y especialista en patrimonio Fabio Grementieri, de la campaña pública que reclama la restitución de la pieza y de la publicación de NewsDigitales que puso el foco sobre un dato determinante: el tótem retirado no era simplemente una señal identificatoria del ACA, sino un bien declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 637/2017.

El comunicado aporta ahora información que no había sido difundida públicamente al momento del reemplazo. Según el ACA, especialistas habían advertido sobre el deterioro de una estructura de aproximadamente seis metros de altura y seis toneladas de peso.

“La razón principal de este reemplazo fue la detección, por parte de peritos en la materia, sobre la existencia de fisuras y riesgos estructurales en el tótem original, que afectaban su estabilidad, con un riesgo cierto e inminente”, afirmó la institución.

Sin embargo, la explicación abre nuevos interrogantes. El ACA no identificó en el comunicado a los peritos, no difundió el estudio técnico que determinó la existencia de ese “riesgo cierto e inminente” y tampoco explicó qué intervención tuvo la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, organismo encargado de la tutela de los bienes alcanzados por esa protección.

El ACA reconoce que su Comisión Directiva aprobó el reemplazo

La respuesta institucional incorpora un dato hasta ahora desconocido sobre cómo se tomó la decisión. El ACA confirmó que el reemplazo no fue solamente una determinación técnica.

“Ante esta situación, y dado que el tótem original no podía ser reparado por las grietas que presentaba en su base, se avanzó con la instalación de un nuevo ‘muñeco’, decisión que contó con la aprobación y ratificación de la Comisión Directiva del ACA”, sostuvo la entidad.

Al asumir, César Carman usó el monumento histórico del ACA para posar ante las cámaras

La institución está presidida por César Carman. La Comisión Directiva tiene como vicepresidente primero a Carlos González Cambaceres y como vicepresidente segundo a Jorge E. Revello; Martina Borthaburu es secretaria, Víctor Potente prosecretario, Joaquín Ignacio Pena tesorero y Sammy Wilson protesorero.

Entre sus vocales titulares aparecen Daniel Llambías, Roberto O. Romano, Juan de Anchorena, Juan O'Farrell, Daniel R. Ibarra, Augusto Gitard, Nora Caprarulo, Jorge Rosales, Javier Llobet, Eugenio I. Breard, Miguel Alejandro Massa y José Pintimalli.

La identificación de las autoridades no supone atribuir individualmente una posición a cada una. Sin acceso al acta correspondiente, no puede determinarse quién propuso el reemplazo, cómo se discutió, si existieron objeciones ni cómo votó cada integrante. Pero el propio comunicado permite establecer que fue la Comisión Directiva del ACA el órgano que aprobó y ratificó la medida.

Y allí aparece una pregunta política e institucional: ¿cómo se decidió intervenir sobre un bien que excede a la propia institución porque integra el patrimonio histórico protegido de la Argentina?

Una Comisión de Patrimonio dentro del propio ACA

El interrogante cobra todavía mayor dimensión al revisar la estructura interna del Automóvil Club. El ACA posee una Comisión Asesora Especial de Patrimonio Histórico, coordinada por Eugenio Breard e integrada por María Inés Braun de Corral, Martina Borthaburu y Augusto Gitard. Entre sus asesores figuran Daniel Claramunt, Miguel Ángel Guerra y Daly Alejandro.

Todas las críticas internas apuntan a Eugenio Breard como responsable de la medida

A su vez, Augusto Gitard coordina la Comisión de Infraestructura y Arquitectura, integrada también por Víctor Potente, Daniel Llambías y Matías Lizarraga. La Gerencia de Infraestructura está encabezada por Adrián Rodríguez Carrera.

La existencia de esos ámbitos especializados vuelve inevitable otra pregunta: ¿qué participación tuvieron en la evaluación y posterior reemplazo del tótem?

El comunicado no lo precisa. Tampoco informa si la Comisión de Patrimonio Histórico produjo un dictamen, si Infraestructura recomendó formalmente la sustitución o quién determinó que las grietas hacían imposible cualquier alternativa de restauración.

No se trata de una discusión menor. Precisamente por el valor histórico del objeto, la cuestión no pasa únicamente por establecer si existía un problema de seguridad —que, de comprobarse, requería una intervención— sino por conocer quién determinó qué debía hacerse después y bajo qué criterios patrimoniales se resolvió reemplazarlo por un diseño completamente nuevo.

Fabio Grementieri y una denuncia que abrió el debate

Fue Fabio Grementieri quien puso públicamente el foco sobre el caso. Arquitecto especializado en conservación patrimonial y exintegrante de la Comisión Nacional de Monumentos, cuestionó duramente la desaparición del antiguo “muñeco” y reclamó explicaciones.

“ACA. Tótem patrimonial. Icono de la argentinidad. Emblema de la pasión argentina por los autos. Reliquia magistral del diseño y de la arquitectura nacional de la década de 1940”, escribió.

Y formuló dos preguntas que, incluso después del comunicado del Automóvil Club, permanecen abiertas:

“¿Se consultó a la Comisión Nacional de Monumentos? ¿Estamos frente a un delito?”.

El planteo de Grementieri derivó además en una campaña de firmas para exigir la reposición del tótem histórico en su emplazamiento original. El reclamo trascendió así la discusión estética sobre el nuevo diseño para concentrarse en el destino de una pieza protegida por el Estado.

Ese punto está respaldado por un documento inequívoco. El Decreto 637/2017 declaró Monumento Histórico Nacional al edificio de la sede central del ACA y, en su artículo 2°, hizo lo propio específicamente con los dos “elementos muebles TÓTEM IDENTIFICATORIOS” ubicados en Avenida del Libertador y Tagle y en José León Pagano y Pereyra Lucena.

Es decir: la protección legal individualizó expresamente a los tótems. No se trata solamente de preservar el espíritu de la marca ACA o su función como señalética.

Qué ocurrió con las seis toneladas del tótem original

La respuesta institucional aporta otro dato significativo sobre el destino de la estructura retirada.

“Las piezas fundamentales y de mayor valor histórico del tótem reemplazado fueron resguardadas para que, en un futuro, puedan ser exhibidas en un museo que reúna las condiciones necesarias para albergarlas”, aseguró el ACA.

La formulación, sin embargo, plantea una nueva incógnita: ¿qué ocurrió con el resto del tótem?

Si la estructura pesaba aproximadamente seis toneladas y solamente fueron resguardadas las piezas que el ACA consideró “fundamentales y de mayor valor histórico”, queda por establecer qué componentes sobrevivieron al desarme, cuáles fueron descartados, quién realizó esa selección, dónde están depositados actualmente y bajo qué criterios se determinó qué tenía valor patrimonial y qué no.

La distinción resulta particularmente relevante porque la declaración de 2017 protege al tótem identificatorio como bien, y no únicamente determinadas partes consideradas valiosas por sus propietarios.

Autoridades del ACA y la FIA con el nuevo tótem de la sede central como escenario.

El nuevo diseño y la presencia del presidente de la FIA

El reemplazo fue presentado en la sede central del ACA durante el Congreso Americano de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), con la presencia de su presidente, Mohammed Ben Sulayem, y del titular del Automóvil Club Argentino, César Carman.

El ACA defiende el nuevo diseño argumentando que posee menor peso, mejores condiciones técnicas y mayor visibilidad. Además, incorpora pantallas digitales capaces de modificar la información destinada a los socios.

“El cambio producido, que representa un avance en materia de señalética, respeta también la esencia y la identidad visual histórica del Club, manteniendo vigente uno de los símbolos más reconocibles de la institución”, afirmó el Automóvil Club.

Allí aparece quizás la diferencia conceptual más profunda de toda la controversia.

Para el ACA, la continuidad parece estar dada por la función, la marca y la identidad visual. Desde la perspectiva planteada por los defensores del patrimonio, en cambio, el valor reside también en la materialidad, el diseño y la autenticidad del objeto histórico que fue expresamente protegido por el Estado.

Modernizar una señalética y conservar un Monumento Histórico Nacional no necesariamente significan lo mismo.

Un patrimonio nacional que exige respuestas

La explicación del Automóvil Club permite conocer finalmente por qué sus autoridades dicen haber reemplazado el tótem, pero todavía no permite reconstruir de manera completa cómo se tomó una decisión sobre un bien que forma parte del patrimonio histórico argentino.

La seguridad de quienes transitan por el lugar es un argumento atendible y, ante un riesgo real, cualquier institución tiene la obligación de actuar. Pero la existencia de una emergencia estructural no responde por sí sola qué debía hacerse con el monumento después de retirarlo, quién autorizó su sustitución definitiva ni qué organismos especializados participaron de esa determinación.

Tampoco parece menor que buena parte de estas explicaciones aparezcan después de la controversia pública y de la campaña para recuperar el tótem, y no antes de intervenir sobre una pieza que durante décadas formó parte del paisaje porteño y de la identidad del automovilismo argentino.

El ACA afirma que su Comisión Directiva aprobó y ratificó el reemplazo. Tiene además una Comisión de Patrimonio Histórico y otra de Infraestructura y Arquitectura. Existieron peritos que, según sostiene, diagnosticaron un riesgo inminente. Pero sus nombres, sus informes, los dictámenes internos y la eventual intervención de la Comisión Nacional de Monumentos todavía no fueron expuestos públicamente en la respuesta conocida.

Y ese vacío es el que mantiene abierta la discusión.

El histórico tótem del ACA y la estructura que lo reemplazó frente a la sede central: el cambio que desató la polémica por la preservación del patrimonio de la institución.

Porque un monumento histórico puede necesitar ser apuntalado, desmontado, restaurado o incluso retirado preventivamente ante una emergencia. Lo que resulta difícil de reducir a una mera decisión de señalética es su reemplazo definitivo sin que la sociedad conozca previamente el procedimiento, los informes y las autorizaciones que respaldaron esa determinación.

El viejo “muñeco” pertenece al ACA, pero desde que el Estado argentino lo declaró Monumento Histórico Nacional, su valor patrimonial dejó de ser solamente un asunto interno de la institución.

Por eso, más que cerrar la polémica, el comunicado coloca ahora una responsabilidad concreta sobre la mesa: hacer públicos los antecedentes de la decisión y explicar quiénes, cómo y con qué autorización dispusieron sobre una pieza protegida de la historia argentina.

Crece el reclamo para recuperar el tótem histórico

La controversia también llegó a los socios, especialistas y ciudadanos que cuestionan el reemplazo. A partir del planteo de Fabio Grementieri, se lanzó en Change.org una petición que reclama “Reponer en su lugar original el Tótem Histórico del Automóvil Club Argentino”.

La iniciativa sostiene que el antiguo “muñeco” forma parte del patrimonio cultural y urbano argentino y busca reunir adhesiones para solicitar su restitución. Quienes compartan el reclamo pueden conocer los argumentos de la campaña y sumar su firma en la petición pública.

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