08/09/2026 - Edición Nº1309

Agro

Cultivos y negocios

El dato que preocupa al norte argentino: producir maíz dejó de ser rentable

08/09/2026 | Desde APRONOR advirtieron que "cada año que pasa quedan menos productores en pie, el norte es una picadora de capital de trabajo"


por Redacción NewsDigitales


La campaña maicera 2025/26 se encuentra en su tramo final y las estadísticas públicas y privadas muestran cifras récord. De acuerdo a la Secretaría de Agricultura, el volumen de producción -medido al mes de julio- llegó a 71,5 millones de toneladas, un récord histórico, con una superficie de 11,6 millones de hectáreas y un rinde promedio de 7.240 kilos/hectárea. 

En un nivel similar, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)  estimó que la cosecha del cereal será de 70,5 millones de toneladas. Pero más allá de este buen desempeño a nivel nacional, cuando se pone la lupa en el norte argentino, el panorama es diferente. 

Según advirtieron desde la Asociación de Productores del Norte Argentino (APRONOR), la campaña del maíz 2025/26 en el NOA “dejó un balance complejo, marcado por una profunda disparidad productiva y una ecuación económica sumamente frágil”.

De acuerdo a la entidad, si bien el volumen general se ubicó cerca de la media zonal, la realidad de los lotes mostró contrastes extremos con rindes que oscilaron entre las 4 y las 9 toneladas por hectárea, condicionados severamente por factores sanitarios, ambientales y estructurales.

El impacto de la chicharrita

En esta región, la principal limitante continuó siendo la incidencia de Dalbulus maidis (conocida como "Chicharrita del maíz) y el complejo del achaparramiento del maíz, entre otros factores. 

A este escenario, se sumaron factores ambientales adversos, como los días nublados con baja radiación lumínica registrados en marzo —coincidiendo con el periodo crítico del cultivo— y episodios de vientos fuertes sobre el final del ciclo que provocaron la caída de plantas y mazorcas. 

“Ante este panorama, el productor priorizó la elección de híbridos con mayor tolerancia, ajustes en las fechas de siembra y un monitoreo constante para defender el potencial de rinde”, explicaron desde APRONOR.

Fletes y costos: una rentabilidad en rojo que enciende alarmas

Uno de los mayores problemas para el campo al momento de producir maíz fue la ecuación económica. En este punto, los incrementos sostenidos en los costos de producción, a partir del fuerte aumento en el valor del gasoil, encarecieron los servicios de cosecha y transporte. 

“El impacto del flete se tornó crítico: el 33% del volumen total de cada camión se destina exclusivamente a cubrir el traslado hasta los puertos, obligando al productor a afrontar el resto de los insumos de alto valor con el 66% restante”, indicó Javier Martinez, secretario de APRONOR. 

Esta distorsión estructural provocó que, aun en lotes con buenos rendimientos, la rentabilidad fuera baja o en muchos casos negativa, especialmente bajo la modalidad de arrendamiento, transformándose en el principal foco de atención de cara a la campaña venidera.

Infraestructura vial y cuellos de botella logísticos

La salida de la cosecha también enfrentó barreras operativas significativas. Las excesivas precipitaciones dejaron en evidencia -según la entidad- el impacto de la nula inversión y el deficiente mantenimiento en la infraestructura vial, dificultando el tránsito de camiones desde los lotes.

A los problemas de recepción y almacenamiento en acopios locales, se sumaron la escasez de transporte y tarifas logísticas elevadas que restaron competitividad a la región.

“Cada año que pasa quedan menos productores en pie, producir a más de 900 kilómetros de los puertos, con condiciones climáticas adversas, una presión fiscal asfixiante, sin líneas de crédito accesibles y con costos logísticos confiscatorios, transforma al norte en una picadora de capital de trabajo", señaló  Macarena Ramos, vicepresidenta de APRONOR

Y concluyó: "Advertimos que el negocio maicero hoy tiene nula rentabilidad y pone en riesgo la rotación indispensable para nuestros suelos. Necesitamos previsibilidad, reglas claras y urgentes políticas estructurales si queremos seguir apostando al desarrollo productivo del norte argentino”.