Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a encender las alarmas sobre el estado de la educación argentina.
El dato más contundente aparece en Matemática: el 76% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo de desempeño establecido por la OCDE. El país obtuvo 367 puntos y quedó en el puesto 75 entre 91 sistemas educativos.
El retroceso también alcanzó a Lectura y Ciencias. Frente a este escenario, el secretario de Educación, Carlos Torrendell, salió a explicar la posición del Gobierno y respondió una pregunta que atraviesa el debate educativo: ¿cómo puede la administración de Javier Milei destacar una mejora reciente en las pruebas Aprender y, al mismo tiempo, responsabilizar a la "herencia" del sistema educativo por los malos resultados de PISA?
La respuesta oficial se apoya en una diferencia temporal y metodológica: Aprender 2025 permitió observar avances principalmente en estudiantes que terminan la escuela primaria, mientras que PISA evalúa a jóvenes de 15 años que llevan alrededor de 12 años dentro del sistema educativo. Para Torrendell, esa distancia es clave.
El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) evalúa los logros de aprendizaje en Matemática, Lectura y Ciencias de estudiantes de 15 años de edad, que ingresaron al sistema educativo hace 12 años.
— Sandra Pettovello (@SPettovelloOK) September 8, 2026
Ya están disponibles los resultados de la edición 2025 y… pic.twitter.com/1F7JX0wqZp
El funcionario, que suele mantener un perfil público relativamente bajo, definió los resultados de PISA como una situación "trágica" y sostuvo que existen dos factores que permiten explicar el desempeño argentino.
El primero, según su diagnóstico, es el arrastre de problemas educativos acumulados durante años. El segundo es un deterioro generalizado que, afirmó, se observa actualmente en distintos sistemas educativos del mundo.
"Hay como dos cuestiones convergentes que venimos trabajando con la ministra Pettovello desde el comienzo", explicó Torrendell.
El funcionario apuntó directamente a lo que considera una falla de las políticas educativas anteriores: la falta de concentración en los aprendizajes fundamentales.
"Acá hay una crisis muy potente en lengua y en matemática que, por supuesto, luego causa estragos en el mundo de las ciencias", sostuvo.
Para Torrendell, el problema argentino no comenzó con la actual gestión. "La Argentina estaba en estas posiciones ya previamente, en las evaluaciones anteriores", afirmó.
Pero reconoció que el deterioro registrado en PISA 2025 también forma parte de un fenómeno internacional: "Hay una crisis en general en el mundo entero que tiene que ver con lo que se ve en los resultados de la prueba PISA. En todo el mundo hay un deterioro de los aprendizajes", explicó.
"Lo que pasa es que nuestra situación es peor justamente por lo que viene de antes", señaló.
La explicación de Torrendell incorpora una fuerte crítica al modelo educativo que, según el Gobierno, predominó durante los últimos años.
El secretario de Educación cuestionó políticas que, a su entender, estuvieron demasiado dispersas y no tuvieron como prioridad los conocimientos básicos que los estudiantes necesitan adquirir durante los primeros años de escolaridad.
"Han enfocado en el distribucionismo, en una inclusión mal entendida, y no en lograr los aprendizajes fundamentales de los chicos", sostuvo.

El punto que genera mayor contraste es la lectura oficial de las pruebas Aprender.
Recientemente, el Gobierno destacó los resultados obtenidos en la evaluación de 2025, particularmente en el nivel primario. Para Torrendell, no existe una contradicción entre celebrar esos datos y advertir sobre el deterioro que muestra PISA.
La explicación está en qué estudiantes evalúa cada examen. Aprender es una evaluación nacional que analiza aprendizajes en distintos momentos de la trayectoria escolar y puede concentrarse en determinados grados o años. PISA, en cambio, evalúa exclusivamente a estudiantes de 15 años y busca medir competencias que pueden aplicarse más allá de los contenidos estrictamente curriculares.
Por eso, los resultados positivos observados en primaria no necesariamente pueden trasladarse inmediatamente a los adolescentes que hoy tienen 15 años.
"Nosotros hace poco justamente celebramos los resultados de las pruebas Aprender, que son de fin del primario, y se tomaron en el 2025 también", recordó Torrendell. Y agregó: "Allí se mostró un progreso".
Para el secretario de Educación, ese avance constituye una primera señal de que el cambio de orientación que impulsa el Gobierno puede comenzar a reflejarse en los resultados: "Al concentrarnos en los aprendizajes fundamentales, se empieza a ver ya una reversión de esta situación".
"En muchas investigaciones en el mundo se muestra que buena parte del abandono y de los rendimientos negativos en el secundario tiene que ver con la mala base del primario", explicó.
Para graficar esa idea, recurrió a una comparación sencilla: "La educación es mucho como un edificio. Si uno construye mal los cimientos, es difícil luego fortalecer cualquier discontinuidad de construcción".
Así, la mejora registrada en Aprender es interpretada por el Gobierno como una señal temprana. Los resultados de PISA, en cambio, serían todavía el reflejo de una trayectoria educativa que comenzó mucho antes de la llegada de la actual administración.

Mientras el Gobierno pone el foco en la primaria y en las políticas de alfabetización, los resultados actuales de PISA muestran un escenario particularmente complejo entre los adolescentes.
En Matemática, Argentina obtuvo 367 puntos, frente a los 378 de 2022. La caída fue del 2,9% y ubicó al país en el puesto 75 de 91 sistemas educativos.
El dato más preocupante es que el 76% de los estudiantes no alcanzó el Nivel 2, considerado por la OCDE como el umbral básico de desempeño.
La evolución histórica tampoco resulta alentadora. El porcentaje de estudiantes argentinos que supera ese nivel pasó del 36% en 2006 y 2009 al 34% en 2012, 31% en 2018, 27% en 2022 y apenas 24% en 2025.
En Lectura, Argentina obtuvo 389 puntos, contra 401 en 2022. El 59% de los estudiantes quedó por debajo del nivel mínimo.
En Ciencias, el resultado fue de 393 puntos, 13 menos que los 406 registrados en 2022. También allí el 59% no alcanzó el umbral básico.