El balance oficial de la explosión de pirotecnia en Santa María Canchesdá, municipio de Temascalcingo, subió este lunes 7 de septiembre a 11 muertos. La Secretaría de Salud del Estado de México reportó 82 personas atendidas por el siniestro: 62 recibieron el alta, ocho permanecían hospitalizadas, 11 fueron referidas a otras unidades médicas y una persona falleció después de haber sido ingresada.
La explosión ocurrió la noche del sábado 5 de septiembre durante la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Luz, junto a la parroquia de la comunidad. El estallido derribó parte de una estructura y dejó personas bajo los escombros. El nuevo corte reemplaza el balance previo de diez fallecidos y 81 atendidos y mantiene activa la respuesta sanitaria en hospitales de la región.
El reporte estatal ubica el origen inmediato en la detonación de material pirotécnico almacenado en un espacio usado como bodega. La explosión provocó el colapso de una losa y una barda, mientras el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia inhabilitó material restante. La Fiscalía estatal investiga cómo comenzó la detonación, las condiciones de almacenamiento y las posibles responsabilidades.
El Hospital General de Atlacomulco recibió a 21 personas y concentró parte de los casos de mayor complejidad. Tres seguían internadas, seis habían sido referidas, 11 recibieron el alta y una murió. Otras 33 personas fueron trasladadas a unidades privadas: cinco continuaban hospitalizadas y 28 ya habían salido. El despliegue involucró además al IMSS, ISSEMyM y hospitales municipales, dentro de los protocolos tras grandes explosiones en México.

La principal incógnita está en las condiciones que permitieron almacenar pirotecnia junto a una celebración con numerosos asistentes. La investigación deberá precisar permisos, medidas de seguridad y eventuales omisiones. Las autoridades estatales también advirtieron que no instalaron centros de acopio ni solicitaron dinero a la población y señalaron que la atención médica para los lesionados seguirá siendo gratuita hasta su recuperación.

El próximo punto de control será la evolución de los hospitalizados y el avance de la investigación sobre el almacenamiento del material pirotécnico. Ocho pacientes siguen internados y otros 11 fueron derivados para continuar su atención. El balance disponible es concreto: la explosión dejó 11 muertos, llevó a atender a 82 personas y convirtió la seguridad de la pirotecnia en el eje de la pesquisa oficial.