México ampliará durante el último trimestre de 2026 su sistema de alertamiento celular con una nueva Alerta Máxima para fenómenos distintos de los sismos. La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones confirmó que abarcará huracanes, inundaciones, incendios, actividad volcánica y deslaves, con una señal sonora propia para diferenciar estos avisos de la alerta sísmica que ya reciben los teléfonos compatibles.
El cambio no parte de cero: Protección Civil informó en julio que el alertamiento celular ya estaba habilitado para riesgos asociados a ciclones tropicales durante la temporada. Lo nuevo es una arquitectura que separará la Alerta Máxima para otros fenómenos de los avisos preventivos y del esquema sísmico. NewsDigitales había mostrado otra brecha en julio, cuando el terremoto frente a Chiapas expuso límites del alertamiento sísmico.
El sistema utiliza Cell Broadcast, tecnología que envía mensajes simultáneos a equipos conectados dentro de una zona geográfica definida sin depender de saldo, datos móviles o una aplicación instalada. La disposición técnica publicada en el Diario Oficial de la Federación reserva canales específicos para estas alertas y exige que el mensaje aparezca de inmediato en pantalla, incluso durante una llamada o sesión de datos.
La regulación también crea Avisos de Protección Civil para lluvias severas, frentes fríos extremos, olas de calor o mala calidad del aire. Estos mensajes podrán llegar con horas o días de anticipación y usarán el sonido de notificación configurado en el dispositivo. La Alerta Máxima, en cambio, tendrá señal y vibración de mayor prioridad. Las operadoras deberán adaptar sus redes y equipos durante el cuarto trimestre.
La norma no fija todavía un día único para el encendido nacional ni detalla un calendario público de pruebas por fenómeno. El acuerdo técnico publicado el 28 de agosto entra en vigor el 27 de octubre. La compatibilidad dependerá del hardware y del sistema operativo: algunos equipos ya homologados podrán incorporar las funciones mediante actualización, mientras otros conservarán las condiciones técnicas con las que fueron certificados.

El próximo paso será que los concesionarios móviles completen los cambios y que Protección Civil defina cuándo, dónde y con qué urgencia se distribuye cada mensaje. Para el usuario, la diferencia será directa: no tendrá que instalar una aplicación ni mantener internet para recibir el aviso. Si el despliegue se completa como fue diseñado, el teléfono podrá funcionar como canal para múltiples amenazas naturales y no solo para sismos.