El rey Carlos III volvió a establecer los límites de la relación institucional entre la Corona británica y el príncipe Harry y Meghan Markle después del regreso de la pareja al Reino Unido. Una carta autorizada por el monarca y enviada a altos funcionarios británicos confirmó que los duques de Sussex continúan sin ser miembros activos de la familia real y deberán actuar como ciudadanos privados.
La comunicación fue distribuida el lunes y recupera las condiciones acordadas en 2020, cuando Harry y Meghan abandonaron sus funciones oficiales durante el reinado de Isabel II y posteriormente se instalaron en Estados Unidos.
El documento establece que no existe ningún cambio en el estatus actual de los duques de Sussex pese a que la familia volvió a residir en territorio británico. Sus actividades benéficas continuarán siendo desarrolladas de manera privada y separadas de las responsabilidades institucionales que cumplen Carlos III, la reina Camila y los demás miembros activos de la Casa Real.

La definición también busca establecer una frontera entre las actividades públicas de Harry y Meghan y aquellas realizadas en representación de la monarquía. Según la carta, su posición es similar a la de ciudadanos privados con intereses comerciales y benéficos.
La reacción de los Sussex llegó este martes. Un portavoz aseguró que la pareja fue informada poco antes de que la comunicación fuera distribuida y manifestó sorpresa por la manera en que se produjo el anuncio.
El regreso familiar ya había generado movimientos dentro de Buckingham Palace. Harry, Meghan y sus hijos volvieron a instalarse en Reino Unido el mes pasado, seis años después de su salida. Incluso personas cercanas a la familia real no esperaban la decisión y Carlos III habría sido informado apenas unos días antes de que trascendiera públicamente.
El retorno, sin embargo, no implica una reconciliación institucional ni una reincorporación al núcleo activo de la Corona. Harry y Meghan mantienen su independencia financiera y continúan desarrollando proyectos propios, entre ellos acuerdos comerciales y emprendimientos vinculados al entretenimiento y al estilo de vida.

La carta aparece además en un momento especialmente sensible para Harry. Esta semana está previsto que el comité encargado de determinar la protección de personalidades y miembros de la familia real analice qué nivel de seguridad financiada con fondos públicos corresponde al duque y su familia tras su regreso.
Harry lleva años cuestionando la pérdida de la protección policial automática que tenía cuando cumplía funciones oficiales y sostuvo que esa situación dificultaba sus visitas al país. El mensaje autorizado por Carlos III deja así una señal concreta: el regreso de los Sussex a Reino Unido modifica su lugar de residencia, pero no su posición dentro de la monarquía.