La muerte de Samuel "Chiche" Gelblung, a los 82 años, también recupera imágenes, conversaciones y entrevistas que forman parte de la memoria del periodismo argentino.
Entre ellas aparece un mano a mano particularmente significativo: la extensa entrevista que el periodista mantuvo con Cristina Kirchner en 2017, cuando la expresidenta buscaba regresar al Congreso como candidata a senadora por Unidad Ciudadana.
Aquella conversación tuvo una particularidad que excedía al propio contenido. Cristina había concedido relativamente pocas entrevistas individuales durante sus dos presidencias.
Por eso, aquella aparición en Crónica TV, frente a Gelblung, permitió observar a Cristina en un registro diferente: preguntas sobre su pasado, su presente, sus causas judiciales, su familia y sus propias contradicciones.
Uno de los conceptos más fuertes de aquella conversación apareció cuando Cristina habló sobre los límites del poder presidencial.
Frente a la idea de que quien ocupa la Casa Rosada concentra una enorme cuota de poder, la entonces candidata planteó una interpretación diferente.
"El presidente tiene una parte del poder, muy chiquita, frente a los poderes de la economía global, de los medios hegemónicos y de lo que no se ve. Lo más poderoso es lo que no se ve, lo que no aparece nunca", sostuvo.
La frase sintetizaba una de las ideas que habían atravesado buena parte de su discurso político durante sus años de gobierno: la existencia de factores económicos, mediáticos y corporativos que, según su mirada, condicionaban las decisiones de los gobiernos democráticos. También en esa entrevista indicó que no tenía intenciones de volver a ser Presidenta.

Otro tramo importante de la entrevista estuvo dedicado a las investigaciones judiciales que involucraban a Cristina y a sus hijos.
La expresidenta denunció lo que consideraba una persecución política y cuestionó los procedimientos utilizados en las investigaciones sobre su patrimonio y sus cuentas.
"Se está haciendo un avasallamiento de derechos y un no respeto al debido proceso", afirmó.
En ese momento, Cristina defendía que los fondos bajo investigación habían sido declarados ante la AFIP y sostenía que las causas judiciales formaban parte de una estrategia destinada a perjudicarla políticamente.
La entrevista también permitió recuperar una discusión que continúa vigente dentro del peronismo: la identidad política de Cristina.
Consultada sobre su pertenencia al kirchnerismo, la exmandataria buscó correrse de esa etiqueta como definición personal.
"No me considero kirchnerista", planteó, para luego recuperar una frase que atribuía a Néstor Kirchner: "Néstor decía que nos dicen kirchneristas para bajarnos el precio, pero nosotros somos peronistas".
La definición tenía un componente político evidente. En plena construcción de Unidad Ciudadana, Cristina buscaba presentarse como parte de una tradición más amplia que el espacio creado alrededor de su apellido y del de su esposo.
La situación económica también ocupó un lugar importante en la conversación. Cristina cuestionó las políticas implementadas por el gobierno de Mauricio Macri y definió al modelo como "anti-industrial".
Para respaldar su crítica recurrió a un argumento concreto: durante sus recorridas políticas había encontrado fábricas que habían perdido puestos de trabajo y que, según señaló, habían sido inauguradas durante sus propias gestiones.

Uno de los aspectos más interesantes del mano a mano con Chiche fue que permitió conocer una faceta menos habitual de Cristina.
La expresidenta habló de su convivencia con Néstor Kirchner, de las discusiones que tenían y de situaciones cotidianas que contrastaban con la imagen solemne asociada al matrimonio presidencial.
En tono humorístico, incluso recordó una anécdota en la que Néstor la había corrido por un avión con un diario.
También habló de sus lecturas. Por entonces estaba leyendo "Endeudarse y fugar", de Eduardo Basualdo, un trabajo sobre el endeudamiento y la fuga de capitales en la Argentina desde 1976. También mencionó un libro de Guillermo Martínez sobre Rodoreda, que había recibido como regalo de Luis Novaresio, y los cuentos completos de Juan José Saer.
Gelblung también consiguió que Cristina hablara sobre la construcción de su propia imagen.
La expresidenta reconoció que había adoptado deliberadamente una actitud fuerte frente a las circunstancias políticas.
"Me hice un cuadro de situación de que tenía que aparecer fuerte y dura porque si no me pasaban con la caterpillar por encima", explicó.
Otro momento significativo apareció cuando habló sobre lo que Néstor Kirchner le había anticipado respecto de las dificultades que tendría durante su propia presidencia.
Cristina recordó una frase de su esposo: "A vos te van a exigir mucho más de lo que me exigieron a mí, porque yo los saqué del infierno y los dejé en todo caso en el purgatorio".

Gelblung murió después de más de seis décadas de carrera. Había trabajado en gráfica, radio, televisión y medios digitales. Fue director de revistas, conductor, entrevistador y protagonista de una televisión muchas veces provocadora.
Pero uno de los rasgos que atravesó todas esas etapas fue la entrevista. Cambiarían los estudios, las cámaras, los micrófonos y las plataformas. También cambiarían los protagonistas y las audiencias. La necesidad de sentarse frente a alguien y preguntarle, sin embargo, permaneció.
Hoy, con la noticia de su muerte, aquella conversación permite volver a escuchar a dos protagonistas de una época: una dirigente que regresaba a la política electoral después de dejar la Presidencia y un periodista que, incluso después de haber recorrido más de medio siglo de medios argentinos, seguía haciendo aquello que había hecho durante toda su vida. Preguntar.