09/09/2026 - Edición Nº1310

Política

Crisis partidaria

Del protagonismo al ocaso: qué pasó con tres partidos históricos de la Argentina

09/09/2026 | La UCR, la Coalición Cívica y el Socialismo perdieron votos, dirigentes y representación mientras nuevas fuerzas ocuparon su lugar.


por Redacción NewsDigitales


Durante décadas fueron protagonistas de la política argentina, ocuparon bancas, gobernaciones y lugares centrales en las grandes coaliciones electorales. Hoy, la Unión Cívica Radical (UCR), la Coalición Cívica (CC) y el Partido Socialista (PS) atraviesan una crisis que excede una mala elección: perdieron representación, dirigentes y capacidad para disputar el poder a nivel nacional.

El proceso se hizo especialmente visible durante la última década. Los tres espacios que en 2013 compartieron el Frente Amplio UNEN fueron perdiendo terreno a medida que el sistema político se polarizó y aparecieron nuevas fuerzas capaces de captar a sus electorados tradicionales.

El caso de la UCR es el más significativo por la estructura que todavía conserva. Después de integrar Cambiemos y contribuir al triunfo presidencial de Mauricio Macri en 2015, el partido comenzó a perder representación parlamentaria. Tras las elecciones de 2025 quedó con apenas seis diputados nacionales, frente a los 14 que tenía anteriormente, mientras mantiene diez senadores bajo la conducción de Eduardo Vischi.

Para la analista política y docente universitaria Eugenia Soler, la crisis radical tiene varias causas. La polarización favoreció a los espacios con posiciones más definidas y dificultó la supervivencia de una alternativa de centro. Al mismo tiempo, la UCR enfrenta una interna donde conviven sectores con posiciones ideológicas cada vez más diferentes.

La disputa por el electorado antiperonista

Otro problema central fue la pérdida del lugar que el radicalismo ocupó históricamente como principal alternativa al peronismo. Primero el PRO y luego La Libertad Avanza avanzaron sobre ese electorado, dejando a la UCR con estructura territorial pero sin una propuesta nacional claramente diferenciada.

La Coalición Cívica siguió un camino todavía más complejo. El espacio conducido por Elisa Carrió perdió peso después de una serie de decisiones electorales que terminaron debilitando su representación. En 2022, la apuesta por Fernán Quirós en la interna porteña dejó en segundo plano las aspiraciones de dirigentes propios como Paula Oliveto.

Después de la salida de Quirós, la fuerza terminó cerrando con Jorge Macri, pese a las críticas que previamente había dirigido contra el actual jefe de Gobierno porteño. Las tensiones internas se profundizaron y en 2025 la CC decidió competir prácticamente en soledad.

El resultado fue contundente: el partido obtuvo alrededor del 2% de los votos y quedó reducido a una representación mínima en el Congreso y la Legislatura porteña. Dentro del espacio también aparecen cuestionamientos hacia Claudio Cingolani, aunque dirigentes de la propia CC atribuyen buena parte de las decisiones a la conducción de Carrió.

El Socialismo tampoco logró recuperar el protagonismo que tuvo en Santa Fe. Hermes Binner llegó a ser candidato presidencial en 2011 y obtuvo el segundo lugar detrás de Cristina Kirchner, mientras que Miguel Lifschitz mantuvo al socialismo al frente de la provincia hasta 2019.

Hoy el partido conserva representación gracias a su alianza con el radicalismo santafesino de Maximiliano Pullaro, pero perdió la proyección nacional que tuvo durante el binnerismo. Esteban Paulón aparece actualmente como uno de sus principales referentes parlamentarios.

Un sistema político que cambió de reglas

Desde FEED Consultora consideran que la crisis de estos espacios forma parte de un proceso más profundo. Los tres partidos fueron construidos sobre estructuras de representación programática e identitaria que hoy tienen dificultades para competir frente a liderazgos personales, estructuras más flexibles y fuerzas con posiciones políticas mucho más definidas.

El radicalismo, particularmente, pagó el costo de convertirse durante años en socio de coaliciones encabezadas por otros espacios. Esa estrategia le permitió conservar territorialidad, pero también debilitó su identidad nacional.

El problema tampoco parece limitarse a la desaparición del votante moderado. Ese electorado continúa existiendo, pero encontró otras opciones que le ofrecen una identidad política más clara y una expectativa concreta de poder.

La gran incógnita es si estos partidos podrán reconstruir una propuesta propia o si quedarán limitados a sus estructuras territoriales y a acuerdos electorales con fuerzas más competitivas. Después de una década de retroceso, el desafío ya no pasa solamente por recuperar votos: deben volver a encontrar un lugar en una política argentina que cambió profundamente sus reglas de juego.

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