por Redacción NewsDigitales
Con la muerte de Samuel "Chiche" Gelblung, a los 82 años, se apagó una de las voces más importantes y frontales en la historia del periodismo argentino.
Confeso hincha de Boca Juniors, Chiche nunca usó su fanatismo como coartada para el elogio automático: al contrario, fue uno de los críticos más importantes cuando los resultados del fútbol profesional no eran los esperados por los hinchas.
Y sus cruces con Juan Román Riquelme -primero como jugador, luego como dirigente- quedaron grabados en la memoria del periodismo deportivo.
Uno de sus posicionamientos más recordados sucedió en 2012, en Radio Mitre. Con la contundencia que lo caracterizaba, Chiche disparó: "Soy hincha de Boca y no quiero a Riquelme en el equipo".
La frase, en pleno reingreso del 10 al Xeneize, generó un revuelo enorme. Nada de medias tintas: para Gelblung, el tiempo de Román en la Ribera ya había cumplido su ciclo. La declaración le costó algunos reproches, pero fiel a su estilo, sostuvo su posición.
Años después, con Riquelme ya del otro lado del escritorio -como vicepresidente y luego presidente del club-, Chiche volvió a la carga contra la conducción futbolística.
Sobre el trabajo del Consejo de Fútbol integrado por Raúl Cascini, Marcelo Delgado y Jorge Bermúdez lanzó una frase demoledora: "Si tienen dignidad, échense". Su descontento con el manejo de los ídolos y la política deportiva de Boca era permanente y no lo ocultaba.
Cuando le pidieron que eligiera al máximo ídolo xeneize de la historia, Chiche sorprendió: no eligió a Diego Maradona, ni a Martín Palermo, ni a Juan Román Riquelme.
Para el periodista nacido en Villa Devoto, el mejor de todos fue Norberto "Rojitas" Alonso. Aunque reconocía a Riquelme como "un grandísimo jugador", su cabeza y su corazón futbolero se quedaron con Rojitas: "Son dos cracks, pero los que tenemos unos años y vimos a Rojitas, difícilmente elijamos a otro jugador", sentenció.
Chiche demostraba que ser hincha no significaba abdicar del pensamiento crítico. Su relación con Boca fue de pasión por los colores, decepción por los resultados y frontalidad para señalar lo que consideraba equivocado.
Se fue el conductor. Queda el legado de un periodista frontal y el de un hincha que no eligió nunca el camino cómodo.