Luego de conocer el catastrófico dato de la actividad de la construcción en julio, un informe privado advierte que en agosto el rubro no mejoró.
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC mostró en julio un desplome del 4,5% respecto al mismo mes de 2025 y de 4,6% en relación a junio.

El informe publicado es el Índice Construya, que agrupa a 12 empresas líderes del sector. Las cantidades vendidas al sector privado de productos para la construcción se redujeron 3,44% en agosto, en la comparación mensual desestacionalizada.
Asimismo, en la comparación con agosto de 2025, la baja fue del 5,3%. No obstante, respecto al mismo mes de 2023, el desplome es de 24,3%.
De este modo, en los primeros ocho meses de 2026 las empresas del Grupo Construya despacharon al mercado interno una cantidad de productos 1,2% inferior a la del mismo período de 2025.
No obstante, se mostraron optimistas: “Las empresas de Construya consideramos que el estancamiento de los despachos es transitorio y que la demanda de productos experimentará una leve recuperación en el futuro próximo”.
A su vez, destacaron el impacto del programa del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES en el sector: “es importante que la normalización macroeconómica siga su curso y que también comience a impactar en el mercado inmobiliario la mayor oferta de crédito hipotecario, a partir del impulso de las últimas medidas”.
El Índice Construya va en sintonía con los datos de despachos de cemento, que se ubicaron un 8,1% por debajo de agosto de 2025. Por ende, es de esperarse que el dato oficial del INDEC el mes próximo muestre una nueva retracción del sector.

Desde la consultora Equilibra, explican que el derrumbe del sector obedece a dos grandes razones. Por un lado, la baja rentabilidad actual y, por otro, la decisión del gobierno nacional de prácticamente paralizar la obra pública.
En cuanto a la rentabilidad, los analistas indicaron que el “índice Q”, que mide la relación entre el precio de venta del metro cuadrado promedio y su costo de construcción al dólar CCL, cayó 46% desde 2023 y está 30% por debajo de su promedio histórico.

Ello obedece al encarecimiento del costo del 115% desde 2023 por la apreciación cambiaria, y a la dispersión de precios. Mientras que el metro cuadrado de un departamento de pozo está en máximos recientes, los usados y a estrenar continúan 18% y 5% por debajo de sus récords de 2018.
En las unidades usadas y a estrenar, respecto a 2018, la diferencia sustancial es el crédito hipotecario: “hoy se encuentra en 0,8% del PBI, todavía lejos del 1,4% de 2018 y, más lejos aún, del 6% de comienzos de 2002”. En cambio, para construir, las desarrolladoras y constructoras requieren de financiación propia, por fuera del sistema bancario.
Todos estos factores son un combo letal para desincentivar las construcciones privadas.
Por el lado de la obra pública, el gasto de nación y provincias se derrumbó de 3,3% a 1,8% del PBI desde 2023.
Si bien en 2025, logró revertir parte de ese desplome, motorizado por las provincias en contexto electoral, encontró su techo en octubre de 2025 y volvió a retraerse.
