En todo el país, 5,9 millones de personas tienen actualmente algún crédito en situación irregular, sobre un universo de 20,8 millones de individuos endeudados con entidades financieras y proveedores no financieros.
El dato permite dimensionar el alcance de un problema que atraviesa a los hogares: el 28% de las personas que tiene algún tipo de financiamiento registra atrasos. Sin embargo, la cantidad de deudores morosos presenta fuertes diferencias según el lugar del país que se observe.

El relevamiento permite conocer cómo se distribuyen los deudores en situación irregular en todo el territorio nacional. Por cantidad de personas, estas son las cinco jurisdicciones que encabezan el ranking:
En el otro extremo, las cinco jurisdicciones con menor cantidad de personas con deudas irregulares son:
Hay que tener en cuenta que se trata de cantidades absolutas y no de la tasa de morosidad de cada provincia. Por eso, el ranking está fuertemente relacionado con el tamaño de la población y la cantidad de personas que acceden al crédito en cada jurisdicción.

Además de la cantidad de personas alcanzadas, otro dato permite dimensionar el problema: cuánto dinero deben quienes ya presentan atrasos.
Entre las personas con compromisos irregulares con entidades financieras, la deuda morosa mediana alcanza $1,5 millones. En el caso de los proveedores no financieros de crédito, se ubica en $462.000.
Cuando se consideran ambos segmentos, la mediana es de $626.000. Esto significa que la mitad de las personas con deudas irregulares debe menos de ese monto y la otra mitad, más.
El deterioro también aparece cuando se analiza qué proporción de los créditos presenta problemas de pago.
En julio, la irregularidad total del crédito al sector privado se ubicó en 7,73%. Sin embargo, entre las familias el indicador fue considerablemente superior y alcanzó el 12,94%.

La situación es todavía más delicada cuando el financiamiento proviene de fuera del sistema bancario tradicional. Entre los proveedores no financieros de crédito, la irregularidad de las financiaciones a familias llegó al 33,7%.
Así, mientras la cantidad de personas con atrasos ya alcanza los 5,9 millones, los indicadores muestran que las dificultades para cumplir con las cuotas se concentran especialmente entre los hogares y se profundizan en las formas de financiamiento no bancarias.