10/09/2026 - Edición Nº1311

Política

Polémica

Picardía de LLA: viralizan a un diputado K contra Vaca Muerta en 2022

10/09/2026 | El protagonista de aquella afirmación fue el exdiputado Leonardo Grosso, que se define como "ecologista empedernido". Burlas de LLA.



Una vieja entrevista de Leonardo Grosso volvió a circular con fuerza en las últimas horas dentro del ecosistema libertario y abrió una discusión que excede al exdiputado del Movimiento Evita.

El fragmento corresponde a 2022, cuando Grosso todavía era diputado nacional, y muestra una posición particularmente crítica sobre Vaca Muerta y el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos argentinos.

El detalle temporal no es menor: las imágenes que fueron presentadas en redes como si fueran recientes tienen más de cuatro años. Grosso, además, dejó de ser diputado nacional en diciembre de 2023, después de haber ocupado una banca durante tres períodos.

En aquella entrevista con Iván Schargrodsky, el entonces diputado defendió una mirada que iba mucho más allá de cuestionar determinadas condiciones de explotación.

Su planteo apuntaba directamente contra el modelo productivo asociado a Vaca Muerta y proponía reducir progresivamente la actividad hidrocarburífera para orientar recursos hacia otras actividades, entre ellas la producción agropecuaria y el arraigo rural.

La definición sorprendió incluso al propio entrevistador y volvió a convertirse ahora en material de disputa política, especialmente porque el debate sobre energía, minería y explotación de recursos naturales cambió considerablemente dentro del peronismo durante los últimos años.

Qué había dicho Grosso sobre Vaca Muerta

El fragmento que volvió a circular corresponde a una discusión sobre el modelo de desarrollo argentino y la posición de sectores ambientalistas frente a la minería y los proyectos energéticos: “Es un modelo de mal desarrollo”.

Grosso cuestionaba que Vaca Muerta pudiera ser presentada como una vía estratégica para transformar la economía argentina. En su diagnóstico, los beneficios de la explotación hidrocarburífera quedaban concentrados y no generaban un efecto suficientemente amplio sobre el empleo y el bienestar.

Es un modelo que enriquece a muy pocas personas, que no genera trabajo, que no distribuye hacia abajo”, sostuvo en aquella oportunidad.

Y fue todavía más contundente al definirlo como “un modelo de mal desarrollo”, en referencia a una concepción que, según su mirada, presentaba como una supuesta vanguardia capitalista a proyectos de inversión vinculados con la explotación de recursos naturales.

Su propuesta consistía en avanzar progresivamente hacia una reconversión productiva. En lugar de colocar a Vaca Muerta en el centro de la estrategia económica, planteaba orientar recursos hacia actividades como la agricultura familiar, la producción porcina o caprina y el arraigo rural.

La posición generó críticas incluso entre quienes compartían parte de su diagnóstico ambiental, porque implicaba una discusión mucho más profunda: no solamente cómo explotar los recursos naturales, sino si Argentina debía hacerlo.

La crítica de Scaletta y una discusión que excede a Grosso

La repercusión no quedó limitada a las cuentas libertarias. El economista Claudio Scaletta cuestionó la posición expresada por Grosso y apuntó contra lo que definió como “falso ambientalismo” asociado al peronismo.

Qué daño incalculable que hizo el svampismo, encima lograron que haya gente que asocie este falso ambientalismo con el peronismo”, escribió en redes sociales el ex funcionario de Alberto Fernández.

La mención hacía referencia a Maristella Svampa, reconocida sociológica argentina, de histórica postura crítica hacia el “neoextractivismo”. Cree que es un modelo ecológicamente insostenible y socialmente excluyente.

La intervención de Scaletta resulta interesante porque expone una discusión que existe dentro del propio universo peronista: hasta qué punto la defensa ambiental puede transformarse en una posición que termine bloqueando inversiones, proyectos productivos y aprovechamiento de recursos estratégicos.

El debate no se limita al petróleo. Incluye minería, litio, cobre, oro, gas y distintos proyectos de infraestructura y explotación de recursos naturales.

Y allí aparece una de las transformaciones más importantes de los últimos años: cada vez existen más sectores del peronismo que plantean revisar una tradición de resistencia frente a determinados proyectos extractivos y reclaman una política que combine explotación de recursos, controles ambientales, generación de empleo y desarrollo industrial. Debate abierto.

La tensión por la Ley de Glaciares

La discusión quedó especialmente expuesta durante el debate por la reforma de la Ley de Glaciares.

La legislación sancionada en 2010 estableció un régimen de protección de glaciares y ambiente periglacial, con implicancias directas sobre determinadas actividades económicas, especialmente la minería.

En 2026, el Gobierno impulsó modificaciones sobre el régimen y encontró respaldo en algunos gobernadores y legisladores peronistas de provincias con fuerte actividad minera. La fractura quedó expuesta en el Congreso.

Allí, mientras Grosso se convirtió nuevamente en una de las voces peronistas más críticas de la reforma, otros dirigentes del mismo espacio defendieron la necesidad de modificar la legislación para permitir proyectos productivos en sus provincias.

En marzo, Grosso cuestionó el proceso de reforma y sostuvo que el cambio podía ser judicializado. También rechazó que el debate pudiera reducirse a una pelea entre el Gobierno y la oposición, al remarcar que había peronistas, radicales y dirigentes de otros espacios tanto a favor como en contra. En abril volvió a endurecer su posición y calificó la reforma como un avance hacia un “modelo de subdesarrollo”.

La discusión muestra, paradójicamente, que la vieja posición de Grosso sobre Vaca Muerta no desapareció. Pero tampoco representa necesariamente al conjunto del peronismo actual.

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