12/09/2026 - Edición Nº1313

Policiales

Las grabaciones

¿Barreda se arrepintió de matar a su familia? La respuesta que le dio a su biógrafo

11/09/2026 | Pablo Marti Krenz mantuvo durante casi un año extensas conversaciones con el múltiple femicida y reunió unas 20 horas de grabaciones.



¿Ricardo Barreda se arrepintió alguna vez de haber asesinado a su esposa, sus dos hijas y su suegra? La pregunta acompañó al odontólogo durante buena parte de su vida después del cuádruple crimen y volvió a aparecer en las largas conversaciones que mantuvo, durante sus últimos meses, con su biógrafo Pablo Marti Krenz.

Marti Krenz consiguió algo poco habitual: hablar con Barreda durante casi un año y acumular unas 20 horas de grabaciones destinadas a reconstruir su vida. En una entrevista con NewsDigitales, a propósito del estreno de la película sobre el caso, contó que en uno de esos encuentros decidió preguntarle directamente por su eventual arrepentimiento.

Pero no se conformó con una respuesta genérica. “Una vez le planteé si se había arrepentido. Nunca se supo si se arrepintió o no se arrepintió”, recordó el biógrafo. Entonces decidió llevar la pregunta a un terreno mucho más incómodo: quería saber exactamente de qué podía arrepentirse Barreda.

“¿Usted de qué se arrepintió? ¿Se arrepintió de haberlas matado o de haber sido tan tonto con lo que inventó para tratar de zafar?”, le preguntó. La conversación no terminó allí. Marti Krenz apeló a una expresión que, según contó, Barreda utilizaba habitualmente: “barajar y dar de nuevo”.

Le propuso entonces un ejercicio: si pudiera volver atrás y vivir nuevamente su vida, ¿tomaría otro camino o volvería a transitar el mismo? La contestación quedó grabada. “No, iría por lo mismo”, respondió Barreda.

La frase, sin embargo, no fue interpretada por Marti Krenz como una confesión explícita de que volvería a cometer los asesinatos. La pregunta estaba referida a su vida y a las decisiones que había tomado a lo largo de ella. Pero la respuesta profundizó una duda que el biógrafo nunca consiguió despejar por completo: cuánto había de arrepentimiento verdadero en el hombre que conoció durante su última etapa.

El odontólogo fue detenido por personal de la comisaría primera de La Plata horas después de los asesinatos. 

Hay otra respuesta que muestra las contradicciones que encontraba durante aquellas conversaciones. Cuando le preguntó por qué nunca se había separado definitivamente de Gladys “Beba” McDonald, Barreda contestó: “Porque la amaba”.

Los sueños con sus hijas

Barreda también hablaba de Cecilia y Adriana, las dos hijas que asesinó el 15 de noviembre de 1992 en la casa familiar de La Plata. Su biógrafo recordó que, en una oportunidad, una persona que ingresó al lugar donde estaba alojado le preguntó si tenía hijos. Barreda levantó dos dedos.

También le contó que soñaba con ellas. “Un par de veces me dijo que había soñado con las chicas, que soñaba como que estaban ahí pero que no le hablaban, que tenía ganas de volver a verlas”, relató Marti Krenz.

Esos relatos convivían con otras actitudes y respuestas que le impedían al biógrafo afirmar que Barreda hubiera alcanzado un arrepentimiento genuino por los cuatro asesinatos.

Una duda que quedó hasta el final

Marti Krenz conoció a Barreda cuando su salud ya estaba deteriorada. Con el paso del tiempo advirtió además episodios de desconexión y un principio de demencia senil, aunque aseguró que en otros momentos recuperaba perfectamente sus recuerdos y reconocía las conversaciones que habían mantenido.

El tema del arrepentimiento reapareció incluso cuando hablaron sobre su muerte y el epitafio que llevaría su tumba: “Arrepentido de mis pecados cometidos”.

Las cuatro víctimas: Gladys McDonald y Elena Arreche (arriba); Cecilia y Adriana Barreda (abajo). 

Según el biógrafo, aquella frase también podía formar parte de un intento de Barreda por modificar la imagen con la que llegaba al final de su vida.

“Era como que él por ahí quería limpiar un poquito esa imagen”, explicó. Y volvió sobre el interrogante que nunca pudo resolver: “Si se arrepintió de los pecados, y en todo caso de cuáles”.

Después de casi un año de encuentros y decenas de horas escuchándolo hablar de su vida, sus mujeres, sus hijas y el crimen que lo convirtió en uno de los asesinos más conocidos del país, Marti Krenz no encontró una certeza.

“Yo no sé si se arrepintió”, admitió. La respuesta definitiva, sostuvo, se la llevó Barreda a la tumba.