13/09/2026 - Edición Nº1314

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El origen de Mi pobre angelito y Duro de matar, los nombres que inventó un argentino

13/09/2026 | Luis Scalella, fundador de Gativideo y distribuidor de Fox entre los 80 y los 90, es el responsable de los nombres icónicos de estas películas.



La historia detrás de las modificaciones de los títulos de las películas que vemos en el cine es tan viejo como el cine en sí mismo. A veces resulta inentendible cómo una película puede pasar de su título original, como The parent trap (la trampa de los padres) que pasó a conocerse como Juego de Gemelas, o 101 Dalmatians (101 dálmatas) cuyo primer título fue La noche de las narices frías.

Detrás de estos cambios polémicos hay un justificativo muy claro: el negocio necesita claridad para poder vender. Así lo definió Luis Scalella cuando visitó El Living de NewsDigitales. El productor y creador de Gativideo fue el encargado de distribuir Fox en Argentina después de que el estudio rompiera con Metro-Goldwyn-Meyer. Y una de las primeras películas que llegó así fue Mi pobre angelito.

En ese entonces, las películas no se estrenaban en simultáneo y cada mercado tenía que pensar cuál era el mejor momento para sacar un título. Así fue como Depredador fue un éxito veraniego en argentina en los 80, cuando en Estados Unidos jamás pensarían en sacar un tanque en plena temporada estival. Pero, ¿cómo elegían los títulos?

Luis Scalella y el arte de titular películas

“Nos inspirábamos en lo que nos parecía que era un atractivo local”, aseguró Scalella, quien dijo que el título de una película “es muy importante” porque cuando la gente va a un complejo, en la boletería, elige la película en base a lo atractivo de su título. “Por ejemplo, Mrs Doubtfire, le puse papel Papá por siempre. Otro clásico, que también nada que ver. Y eso se me ocurrió a mí”, señaló.

Muchas de las producciones hoy son conocidas a partir de nombres inventados por Luis Scalella, que se inspiraba en el momento. como el caso de Die Hard (algo así como Difícil de matar) que acá se conoció como Duro de matar. “Si bien no es una cosa parecida, no es exactamente la misma. No es etimológicamente tan parecido… La jungla de cristal es un espanto, no tenía nada que ver. Y a este como le tiraban, le tiraban, le tiraban y no se moría nunca, digo, vamos con ‘Duro de matar’”, explicó.

Ahora, el caso más emblemático fue el de Mi pobre angelito, 100% inspirado en una anécdota familiar. “Yo veía la película, lo veía al chico rubiecito como mi hijo que era igual cuando era chico. Así rubiecito y hacía todas las cagadas que te puedas imaginar. El Luigi que ahora vive en Estados Unidos hace muchos años y tiene un máster en economía, nada que ver. Me acuerdo que mi abuela, que venía a mi casa un montón porque vivía al lado, siempre estaba: ‘El niño, el niño…’. Era española. Cuando yo decía ‘lo voy a matar a este’, venía mi abuela y decía: ‘No, no, mi pobre angelito’. Y entonces me quedó lo de Mi pobre angelito, contó.

¿Por qué tenía tanta libertad para cambiar los títulos? Por una cuestión de simpatía. “Yo tenía la suerte de esta persona que era el supervisor, que me apreciaba mucho, y como nos fue bien, no me discutía nada”, explicó Scalella. Y así como cambiaban esos títulos, los nombres debían ser adoptados por el resto de América Latina, donde a veces las producciones llegaban después que en Argentina.