10/09/2026 - Edición Nº1311

Política

Malvinas

¿Milei viaja a Londres en octubre? El antecedente de Menem luce muy lejano

10/09/2026 | El Presidente ya había adelantado meses atrás que tenía en carpeta una visita al Reino Unido. Un escenario muy distinto. Qué pasó en 1998.



El presidente Javier Milei mantiene en agenda un eventual viaje a Londres para octubre, en un escenario que cambió de manera sustancial respecto del que existía cuando el mandatario había anticipado meses atrás su intención de visitar el Reino Unido.

Según informó este jueves La Nación, el viaje estaría previsto para el 21 de octubre. La agenda contemplaría una exposición en la Universidad de Oxford y encuentros con empresarios británicos. Por el momento, no estaría previsto un encuentro con el primer ministro británico, Andy Burnham, ni con integrantes de su gabinete.

La información convive, sin embargo, con una definición todavía prudente desde el Gobierno. El vocero presidencial Adrián Ravier señaló que por ahora no existen conversaciones confirmadas sobre determinados encuentros, aunque admitió que la visita permanece entre las posibilidades que analiza la Casa Rosada.

El eventual desembarco de Milei en Londres tendría además un elemento particular: sería la primera visita de un presidente argentino al Reino Unido desde el histórico viaje de Carlos Menem en 1998, aunque el contexto político y la estrategia frente a la cuestión Malvinas son ahora muy diferentes.

Milei ya había anticipado que quería viajar a Londres

La posibilidad de que Milei visite el Reino Unido no surgió en las últimas horas.

El Presidente había manifestado meses atrás su intención de viajar a Londres y había explicado que pretendía combinar el reclamo argentino por Malvinas con una relación económica y comercial fluida con el Reino Unido.

En una entrevista con The Telegraph, Milei había planteado que, dado que consideraba que la cuestión de soberanía debía resolverse por medios pacíficos y diplomáticos, una manera de demostrar la voluntad argentina era mantener una "relación comercial madura".

Aquella definición formaba parte de una estrategia que buscaba separar el reclamo histórico por la soberanía de la relación bilateral y, al mismo tiempo, favorecer la llegada de inversiones y ampliar los vínculos económicos. Sin embargo, ahora el escenario es diferente.

El contexto cambió después de la cadena nacional

El punto de inflexión fue la cadena nacional que Milei encabezó el 3 de septiembre para referirse específicamente a la cuestión Malvinas.

En ese mensaje, el Presidente reafirmó que las islas son argentinas "por historia y por derecho", pero además adoptó una posición más definida respecto de los habitantes del archipiélago.

Milei sostuvo que los isleños constituyen una "población implantada" en un territorio que, según la posición argentina, se encuentra ocupado por el Reino Unido y afirmó que no poseen un derecho legítimo a la autodeterminación. También cuestionó la utilización de los referendos realizados en las islas como argumento para definir la soberanía.

La definición supone un cambio relevante respecto de expresiones anteriores del propio mandatario, que había hablado de una solución pacífica y había puesto el foco en mejorar la relación entre Argentina y los habitantes de las islas.

A partir de la cadena nacional, el Gobierno pasó además de la reivindicación discursiva a una serie de medidas concretas vinculadas con las actividades económicas en el área.

Sanciones y el proyecto Sea Lion

Uno de los principales puntos de la nueva estrategia oficial es el proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las aguas próximas a las Malvinas.

Milei anunció que el Gobierno aceleraría los mecanismos de sanción contra compañías que participen en actividades de explotación de recursos naturales en las islas sin autorización argentina. También anticipó medidas destinadas a alcanzar a empresas vinculadas directa o indirectamente con esos proyectos.

En los días posteriores comenzaron a aplicarse sanciones y el Gobierno anunció además que avanzaría con denuncias judiciales contra empresas relacionadas con esas actividades.

El Ejecutivo también anunció un refuerzo de los recursos destinados a avanzar con la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y anticipó el envío al Congreso de un proyecto relacionado con la defensa de la soberanía nacional.

Todo esto configura un escenario distinto al que existía cuando Milei hablaba de su intención de viajar a Londres y destacaba la conveniencia de sostener una relación comercial madura.

Qué podría hacer Milei en Londres

La eventual visita también podría quedar vinculada con la estrategia de promoción de inversiones que el Gobierno viene desarrollando mediante las denominadas Argentina Week.

Por ahora, el dato central es que no existe una agenda oficial anunciada de reuniones de Milei con autoridades británicas. Eso reduce, al menos en principio, la posibilidad de que el viaje tenga el formato de una visita bilateral tradicional.

Además, antes de Londres, el Presidente tiene prevista una agenda internacional que incluye su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas y otras actividades en Estados Unidos y Europa.

El antecedente de Carlos Menem en 1998

El antecedente más importante para comparar con el eventual viaje de Milei es el de Carlos Menem.

En octubre de 1998, el entonces presidente se convirtió en el primer mandatario argentino en visitar oficialmente el Reino Unido después de la Guerra de Malvinas. Su viaje se desarrolló entre el 27 de octubre y el 1° de noviembre y tuvo como ejes la normalización de la relación bilateral, la búsqueda de acuerdos económicos y el intento de avanzar en un clima de reconciliación.

Menem se reunió con el primer ministro Tony Blair y fue recibido por la reina Isabel II. También protagonizó uno de los gestos más recordados de aquella visita: depositó una ofrenda floral en la Catedral de Saint Paul en homenaje a los británicos muertos durante la guerra.

La visita tuvo una enorme carga simbólica porque habían pasado apenas 16 años del conflicto.

Pero la estrategia era muy diferente. Durante el menemismo, la política hacia Malvinas estuvo marcada por la normalización de las relaciones con Londres y por la denominada "política de seducción" hacia los isleños, impulsada especialmente por el entonces canciller Guido Di Tella.

La idea era generar vínculos de confianza con los habitantes de las islas y mejorar progresivamente la relación entre argentinos e isleños, sin abandonar formalmente el reclamo de soberanía.

En su visita de 1998, Menem llegó incluso a enviar un mensaje directo a los habitantes de las islas. "Les tiendo una mano amistosa para reconstruir los lazos", afirmó durante una actividad en Canning House. También sostuvo que la guerra "no debería haber tenido lugar" y llamó a mirar hacia el futuro.

El gobierno británico, por su parte, mantenía su negativa a negociar la soberanía. De hecho, durante la visita de Menem quedó establecido un esquema en el que cada gobierno exponía su posición sin que la cuestión territorial fuera objeto de una negociación concreta.

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