11/09/2026 - Edición Nº1312

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Hollywood

El lado menos feliz del Oscar de Nicole Kidman y lo que aprendió después

10/09/2026 | La actriz fue premiada en 2003 por su trabajo en The Hours y le tocó celebrarlo en soledad, en su casa.



Nicole Kidman se sinceró recientemente sobre uno de los momentos más paradójicos de su carrera sobre la noche en que se consagró con el máximo galardón de la industria cinematográfica. Durante una aparición en el pódcast Therapuss, la intérprete recordó lo ocurrido en la ceremonia de 2003, año en el que se alzó con el Oscar a la mejor actriz por su papel como Virginia Woolf en la película Las horas.

Aquel triunfo profesional contrastó con una profunda crisis en su plano personal, marcada por su separación del actor Tom Cruise un par de años antes. Lejos de vivir una celebración eufórica, la estrella admitió: "Estaba más que sola". Al regresar a su hogar tras la gala, la artista experimentó un vacío inmenso al comprobar que carecía de un compañero con quien compartir semejante logro.

Si bien contó con la compañía y el apoyo de sus padres durante la velada, la falta de una pareja sentimental acentuó su sentimiento de aislamiento. Recordando ese hito, la actriz reflexionó sobre cómo aquel episodio se convirtió en un punto de inflexión decisivo: "Fue uno de los momentos más profundos en los que pensé: 'Tengo que hacerme una vida'"

Esa extraña mezcla de emociones la llevó a definir su estado de ánimo de entonces como algo completamente surrealista y desconcertante. De hecho, confesó que su mayor anhelo en ese momento no era festejar rodeada de multitudes, sino "poder simplemente, ya sabes, estar envuelta en los brazos de alguien ahora mismo" y encontrar refugio en una cotidianidad genuina que la hiciera sentir en casa.

La presión social del entorno la empujó a asistir a la clásica fiesta posterior organizada por la revista Vanity Fair, una experiencia que prefirió evitar en un principio por temor a parecer pretenciosa. Aunque terminó cediendo ante la insistencia de su equipo para desfilar con la estatuilla, el resultado fue exactamente el que temía: "Literalmente entré, la llevé por ahí, estaba completamente abrumada, emocional, temblando, y no lo disfruté"