El estudio de MapBiomas publicado el 4 de septiembre estableció que 2.172 de 5.673 localidades de la Amazonía brasileña tuvieron alta exposición a la sequía entre septiembre y noviembre de 2024. Ese 38% sirve como antecedente para El Niño de 2026, pero no describe comunidades hoy aisladas. La Organización Meteorológica Mundial mantiene al fenómeno establecido y prevé que siga fortaleciéndose hacia finales de año.
La comparación importa porque los ríos sostienen transporte y abastecimiento en amplias zonas de la Amazonía. Durante el episodio de 2024, el 93% de las localidades analizadas estaba a menos de cinco kilómetros de áreas que habían perdido superficie de agua. NewsDigitales ya examinó la bajante de 2026 en Manaus; el aporte nuevo es medir la extensión territorial del episodio anterior como referencia de vulnerabilidad.
MapBiomas combinó la distancia respecto de áreas con reducción de superficie de agua y la anomalía de precipitaciones. Entre septiembre y noviembre de 2024, la Amazonía tuvo 1,9 millones de hectáreas menos de superficie de agua que su media histórica, mientras la lluvia quedó 27% por debajo del promedio y la temperatura máxima 2,6 °C por encima. El levantamiento original muestra que menos lluvia y más calor favorecen la pérdida de humedad y la caída de los niveles fluviales.
Cuando baja el nivel de los ríos, el efecto no se limita al paisaje. Las embarcaciones pierden calado útil, algunos trayectos exigen transbordos o barcos menores y se dificulta mover alimentos, combustibles, medicamentos y pasajeros. La pesca también queda expuesta por los cambios de acceso a lagos y canales. En 2024, el Servicio Geológico de Brasil documentó una sequía histórica con problemas de navegabilidad y abastecimiento en Amazonas.

El riesgo de 2026 todavía no puede medirse con la cifra de 2.172 localidades. MapBiomas señala que modelos climáticos proyectan para septiembre-noviembre lluvias por debajo de lo normal y temperaturas de hasta 1 °C superiores al promedio en el bioma. La OMM calcula una probabilidad cercana al 100% de persistencia de El Niño hasta febrero de 2027, aunque la intensidad oceánica no determina por sí sola el impacto local.

La próxima señal decisiva será la evolución de los niveles durante septiembre y octubre. Para Manaus, el Servicio Geológico de Brasil tomó como base una cota de 24,19 metros del río Negro al 31 de agosto y modeló para el 31 de octubre un rango de 12,31 a 16,50 metros. Si la bajante se profundiza, transporte, pesca y abastecimiento serán los indicadores más concretos del impacto sobre las comunidades.