La crisis en el mercado de trabajo registrado sigue sin encontrar piso. Según los últimos registros oficiales de la Secretaría de Trabajo, durante junio se destruyeron 12.260 puestos asalariados en todo el país.
En todos los ámbitos se perdió empleo. La baja fue liderada por las empresas privadas (-6.261 puestos), seguidas por el empleo público (-5.127) y el trabajo en casas particulares (-872).
La tendencia es más que preocupante: ya van 13 meses consecutivos de pérdida de empleos en el sector privado. Es decir, hace más de un año que no logran crearse trabajos registrados en dicho ámbito.
Para dimensionar la magnitud del problema, el nivel de empleo privado registrado volvió a los niveles de abril de 2022.
En cuanto a trabajo registrado, pero no asalariado, en junio creció el número de monotributos en 4.360, alcanzando las 2.206.788 de personas que tienen como principal ocupación el trabajo independiente a través del monotributo.
Desde el cambio de gobierno, ya se perdieron 354.128 puestos de trabajo asalariado registrado.
En el desagregado, el más afectado fue el empleo privado, que acumuló una caída de 246.312 puestos, afectando a la gran mayoría de las provincias y sectores.
El sector privado explica el 70% de la caída total del empleo asalariado registrado, con una merma del 3,9%.
Por su parte, en el sector público, se perdieron 87.629 puestos, representando una baja de 2,5%.
Por último, en el ámbito de casas particulares, se redujo en 20.187 el número de puestos, con una destrucción del 4,3%.
La contracara de este proceso es el incremento del monotributo como ocupación principal: desde la asunción de Milei, aumentó en 169.026 personas.
Menos de 1 de cada 2 personas que perdieron su trabajo asalariado registrado se refugiaron en el monotributo, dando cuenta de la precarización del mundo del trabajo: pasaron de tener un trabajo con derecho a vacaciones, aguinaldo, licencias e indemnización, a un trabajo prácticamente sin derechos.
La otra mitad de los despedidos se repartieron entre trabajos informales, por cuenta propia o, directamente, a la desocupación.
Hacia adelante, la perspectiva no muestra mejora. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), elaborada por la propia Secretaría de Trabajo, estima que, en julio, el trabajo asalariado se estancó. De confirmarse, al menos habría dejado de caer.
