por Redacción NewsDigitales
En los grupos de Whatssap del fútbol infantil y amateur, se habla mucho en los últimos días de un hecho que ocurrió en la Liga Dolorense de Fútbol.
Benjamín, un nene de 11 años que juega en la categoría 2014, recibió una sanción desmedida de 15 fechas de suspensión por parte del Tribunal de Disciplina de esa liga, tras ser expulsado por arrojar la pelota que impactó a un árbitro.
La medida, que en la práctica lo dejará sin jugar hasta 2027, generó indignación en su familia y abrió un debate profundo sobre el rol del deporte formativo.
Según relató la familia, el partido de infantiles estaba en desarrollo cuando el árbitro finalizó el encuentro justo mientras el chico avanzaba en una jugada de ataque.
Frustrado por el pitazo final —que interrumpió una acción prometedora—, el nene pateó la pelota al aire, y con "muy mala suerte" impactó al árbitro. La respuesta del referí fue inmediata: tarjeta roja.
Su mamá Camila explicó que "no fue con intención" y que su hijo estaba acongojado por lo ocurrido. Pese al pedido de disculpas inmediato, el árbitro y luego el Tribunal aplicaron una sanción ejemplar.
Al conocerse el fallo, el propio Benjamín salió a explicarse con inocencia: "De verdad, no lo hice a propósito. No quería pegarle al árbitro. Estaba enojado porque terminó el partido cuando estaba por atacar".
Sus palabras conmovieron a toda la comunidad futbolera y agitaron aún más la polémica por lo excesivo del castigo.

En lugar de buscar impunidad, la familia propuso alternativas de justicia restaurativa para reemplazar la extensa suspensión, buscando enseñar en lugar de simplemente castigar:
El Tribunal también sancionó al entrenador, al ayudante de campo y al jefe de las categorías juveniles del club por permitir que el jugador participara mientras estaba inhabilitado.
Cuando el club, en un principio, dejó jugar al chico igual, la liga sumó dos fechas más al castigo. Ever Ready —el club del pequeño— recibió también la pérdida de dos partidos y una multa equivalente a 400 valores de entrada.
La resolución final queda ahora en manos del Tribunal de Disciplina de la Liga Dolorense, que deberá decidir si mantiene la severa sanción o sienta un precedente a favor de un enfoque correctivo y formativo, más acorde a la esencia del fútbol infantil.