por Redacción NewsDigitales
A 25 años del ataque contra las Torres Gemelas, Pablo Quirno reveló un capítulo poco conocido de su vida. El actual canciller argentino estaba radicado en Nueva York cuando ocurrieron los atentados del 11 de septiembre de 2001 y, en medio de la conmoción que atravesaba la ciudad, se incorporó como voluntario de la Cruz Roja estadounidense.
La historia salió a la luz a partir de una imagen que el propio funcionario compartió en sus redes sociales: una credencial de la American Red Cross que llevaba su nombre y le otorgaba acceso a Ground Zero, la zona devastada por el derrumbe de las torres del World Trade Center.
“Never forget. 25 años”, escribió Quirno al publicar el documento, que lo identificaba como parte del equipo de respuesta ante incidentes de Nueva York.
Never forget. 25 años.
— Pablo Quirno (@pabloquirno) September 11, 2026
🇺🇸🇦🇷🇺🇸🇦🇷 pic.twitter.com/Q4BG6uAAA6
El documento conserva un detalle que dimensiona el papel que tuvo durante aquellos días. Además de la inscripción “NYC Incident Response”, la identificación señalaba “Full Access & Ground Zero”.
Es decir, Quirno estaba autorizado a ingresar a la zona cero durante las tareas posteriores al atentado. La credencial tenía como fecha de vencimiento el 27 de octubre de 2001, poco más de un mes y medio después de los ataques.
Por entonces, el actual canciller llevaba varios años viviendo en Estados Unidos. Se había instalado en Nueva York en 1995 y permanecería allí hasta 2005, como parte de una extensa carrera profesional dentro de J.P. Morgan.
En la entidad financiera llegó a desempeñarse como Managing Director y codirector de Fusiones y Adquisiciones para América Latina. Antes de mudarse a Estados Unidos había trabajado para la misma compañía desde Buenos Aires entre 1988 y 1995.
El 11 de septiembre encontró así a Quirno en una ciudad que, en cuestión de horas, cambió por completo. Después de los ataques y el derrumbe de las Torres Gemelas, se sumó como voluntario a la Cruz Roja estadounidense para colaborar con la respuesta desplegada ante la emergencia.

Un cuarto de siglo después, Quirno eligió recordar aquella jornada desde una experiencia personal que hasta ahora permanecía prácticamente fuera de su perfil público: la del ejecutivo financiero argentino que, en medio de una Nueva York golpeada por los atentados, se convirtió en voluntario y obtuvo una credencial para colaborar en el corazón mismo de Ground Zero.