12/09/2026 - Edición Nº1313

Entretenimiento

El living de NewsDigitales

Gativideo: la historia detrás del logo emblemático y la música de Kenny G

12/09/2026 | Luis Scalella visitó NewsDigitales y habló sobre los orígenes de una de las piezas fundamentales de la historia del VHS en Argentina.



“Vengo de familia cinematográfica, mi abuelo fue control de cines”, empezó Luis Scalella, fundador de Gativideo que estuvo de visita en el Living de NewsDigitales y nos habló de una de las empresas más emblemáticas del VHS en Argentina. Con su padre aprendió prácticamente todas las instancias del negocio: la distribución, la exhibición y la producción. Fue esta última la que terminó picando más fuerte y lo convirtió en un realizador con títulos como Un argentino en Nueva York en su historial.

Y eso que su padre le advirtió que la producción era “muy riesgosa”. Así y todo, desde esa primera vez que le llegó el turno de producir la última película de Hugo del Carril, Yo maté a Facundo, se enamoró y no soltó más. Por ese entonces, fueron las casualidades de la vida las que lo ubicaron en ese plano: se decía que iban a imponer condiciones para los importadores de película que iban a consistir en producir, y su padre salió corriendo a buscar un proyecto argentino para que no le arruinaran el negocio. 

El negocio de los Scalella creció primero con las películas italianas exitosas. Pero cuando la familia creció y aparecieron Luis y su hermano, que dominaban el inglés, empezaron a viajar con el objetivo de adquirir películas en Estados Unidos. Por ese entonces, nadie se hacía cargo del cine independiente y ahí aparecieron títulos que serían clásicos como Superman, King Kong, Flash Gordon y otras tantas que fueron construyendo ese paso a paso hasta ser los líderes de la distribución.

Ese negocio fue el que lo puso en contacto con la gente de Fox, que por ese entonces estaba buscando alguien que trajera sus películas a Argentina. Se habían separado de Metro-Goldwyn-Meyer y no terminaban de cerrar con Columbia. Luis Scalella se metió en el medio y se quedó con un negoción que vino con títulos emblemáticos como Reservoir Dogs y Mi pobre angelito. “Hicimos un montón de cosas muy buenas juntos. Muy muy buenas”, aseguró.

La llegada de Gativideo

Todo el recorrido de Luis Scalella decantó en Gativideo, una empresa que encaró con su socio (hoy todavía lo son aunque para otras aventuras), Enrique Cerezo, el presidente del Atlético Madrid y “el productor más importante que hay en España”. En ese entonces, existía Video Madrid y decidieron unir fuerzas para conseguir derechos de películas, yendo a fesetivales para empezar a traer videos a América Latina. Por aquel entonces, la empresa se llamaba Legal Video

Fue una resolución en San Luis, que iba a eximir de impuestos a quienes instalaran sus negocios allá, lo que hizo que Legal Video se convirtiera en Gativideo. En ese momento, había personas que registraban nombres con empresas para acelerar las aprobaciones regulatorias y de todas las que había, se quedaron con una que se llamaba Gativideo, que a Luis no le gustaba para nada. "Es horrible. Es horroroso. Y yo pretendía, que ahí no me hicieron caso los contadores, seguir usando Legal Video porque, todo lo que no era legal, era ilegal. ¿Me entendés? Me parecía genial”, explicó. Pero, claro, las cuestiones impositivas y de contabilidad exigían que el nombre fuera uno solo. 

Hay dos cosas que para mí son emblemáticas de Gativideo. Por un lado del logo. ¿Con qué se inspiraron?

Con los títulos de Star Wars me inspiré. 100%. 

¿Y la música? 

La música la hicimos en un estudio, Guillermo Otero se llamaba, el que después compró Metrovisión. En ese momento era uno de los socios de Otero y en ese momento todavía no estaba acá en Dorrego. Yo quería una… era una mezcla con Superman también, ¿viste? Como el cosmos celestial, ese era un poco de Superman, mezclado con las letras que aparecían así, y eso era de Star Wars. En ese momento era John Williams, la música y qué sé yo. Entonces buscamos una música que fuera como épica para ponerla. 

¿Cómo fue esa búsqueda, para dar con “Fanfarria del hombre común”?

Apareció. La empezamos a buscar, buscar, buscar. Hasta que hubo una que nos gustó y quedó así. 

Y después del otro lado tenés la de Kenny G. 

La del saxo. Esa estaba… en qué película… era la de Kenny G. En 9 semanas y media o en alguna de esas. 

¿Les quedó dando vueltas y compraron los derechos, me imagino?

Sí, se puso eso y quedó. Era solamente para una presentación, no era para una película ni nada como. Dos mangos con cincuenta salió.

Y hoy es indisociable de Gativideo esa música.

Es indisociable.

Gativideo empezó como una empresa pequeña y creció tanto que llegó a tener más de 200 empleados con su planta en San Luis y las tres líneas de distribución: Disney, Fox y las películas independientes que era tan fuerte como la empresa del ratón. El principal negocio era el alquiler porque “la venta nunca funcionó”. De El rey león, por ejemplo, se vendieron unas 100 mil copias cuando en otros países se pisaba el medio millón. Es que, por ese entonces, apareció un pequeño problema llamado “piratería”.

La piratería, el fin de Gativideo 

Un poco en broma y otro poco en serio, Luis explicó lo que pasaba con títulos que llegaban más rápido a las mantas de la calle que a las estanterías de los videoclubes. “En ese momento que no estaba internet y las películas llegaban con cuatro, cinco, seis meses de posterioridad, porque tenían que hacer todo el proceso de laboratorio, el doblaje, el subtitulado. Llevaba tiempo, no eran simultáneos”, señaló. 

Por ese entonces, la Unión Argentina de Video tenía una serie de abogados y la Motion Picture también actuaba, “pero no sirvió para nada”. Indignado, Scalella aseguró que “acá va preso el que quiere” y que cada vez que tenían que iniciar una acción legal no les daban importancia en los juzgados: “Escúchame una cosa, tengo 10 asesinatos, cinco violaciones, vos venis con un videito… dejáte joder", aseguró que le explicaron.

A comienzos del nuevo milenio empezaron a cerrar los videoclubes, y todo se empezó a achicar. “Y de repente un día empezamos a no editar más. Los cables tomaron más preponderancia, había cualquier cantidad de películas en cable”, señaló Luis, quien tampoco vio en el DVD una solución por que “era mucho más fácil reproducir un DVD que que un VHS”.

Pero cuando mira para atrás no hay tanto dolor. Todo lo contrario. “Me encanta porque yo era muy joven, fundé una empresa muy joven que fue muy exitosa y bueno, ahí estaba conmigo mi hermano, mi cuñado. Después los españoles vendieron, compró mi viejo la parte de los españoles ya era un negocio. Mientras duró fue un negocio muy importante que tenía una llegada a nivel nacional por todos lados y bueno” explicó, aunque cerró: “Lamentablemente desapareció un negocio que generaba un montón de dinero para todo el mundo, un montón de empleo. Pero bueno, lo arruinaron”.

Luis Scalella, presidente de la FIAPF

Hoy absolutamente convertido en productor, es el presidente de los productores a nivel internacional y va camino a una nueva reelección. La Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF) fue un trabajo que le vino prácticamente por inercia, en base a los contactos que él había hecho como distribuidor, que incluyó la compra de Sono Film, de la que hace unos años terminó de comprar el 25% que le faltaba.

“En un momento, Héctor Olivera, era el representante argentino en la FIAPF y me dijo, ‘yo no puedo ir porque no empezás a ir, vos’, qué sé yo. Y como yo iba a todos los festivales empecé a ir a la reunión. Ahí me conocieron. Un día me ofrecieron ser el vicepresidente para América Latina. Fui. Y después querían que se fuera Andrés Vicente Gómez, había tenido muchos problemas. No querían más los americanos, la MPAA y la IFTA que son los italianos, no querían más otro americano. Entonces, quisieron que fuera yo”, dijo Luis.

Hubo una suerte de impasse donde Andrés Vicente Gómez mantuvo su cargo mientras a él lo nombraron como vicepresidente, pero al tiempo ya quedó como presidente de una organización que encabeza hace más de 15 años. “Vieron que yo laburaba, me conocían los americanos, me apoyaban y me nombraron”, sostuvo. Y todo indica que mantendrá ese rol a menos que se lo arrebaten dos mercados que también quieren disputarlo.

“Ojalá vuelva a ganar por unánimemente como siempre. Porque están ahí los chinos y los indios. Pero no podés poner un chino o un indio por un problema más que nada de idioma. Los indios y los chinos vienen con intérprete, es difícil la comunicación. Supongo yo que para ellos, dentro de su propia cinematografía internamente decir que presiden la Federación Mundial de Productores de Cine, donde está la Motion Picture Association, IFTA, el British Film Institute y qué sé yo, para ellos es una cucarda, ¿no? Acá nunca fue tan reconocido”, lamentó.

Qué tan difícil es producir películas en Argentina

“Es cada vez más difícil producir en Argentina” para Luis Scalella y mucho más ahora que el apoyo del INCAA es reducido y el capital tiene que ser propio. Pero además, las plataformas no son la solución tampoco para Luis. “Si vos te metés con una plataforma, tenés que tener mucho cuidado en el tipo de negocio que hacés porque donde la plataforma toma y te dice, ‘no, mira, tenés dos semanas de estreno, cuatro y va para la plataforma’. Moriste. La verdad que hago películas para que se vean en el cine, no tiene nada que ver ver una película en el cine con verla en tu casa, no tiene nada que ver, pero absolutamente nada que ver”, dijo.

¿Por qué defiende tanto el cine en el cine? Porque genera otra cosa colectiva, un sentimiento colectivo de visión al mismo tiempo de algo, todo es más grande que la realidad, todo es más importante, vos te sumergís en una realidad distinta. En tu casa te levantas al baño, comes un sándwich, le hablás a tu chico, tu mujer, caminas, ¿me entendés?”. Y en este contexto, donde todos parecen querer vender la idea de que el cine está muerto, él piensa lo contrario.

“Público para ir al cine hay. La gente va cuando le interesa algo. Va a poner 4 millones de espectadores, Toy Story 5. 4 millones de espectadores. Estrenada en el medio del mundial. 1 millón y medio lleva La odisea, una película que dura 3 horas 20 y que necesitás tener los calzoncillos esos que se usan para andar en bicicleta para aguantar la butaca. 3 millones va a ser El Hombre Araña. Entonces, no me digan que no hay público. Nosotros no lo sabemos convocar”, afirmó. 


El cast de Un funeral y medio.

Entonces, ¿cuánta gente necesita para salir hecha? “Bueno, depende de lo que te cueste”, aseveró. Por ejemplo, para una película que cuesta 3 millones de dólares y tiene venta a una plataforma que le garantizar recuperar un millón, le restan 2 millones. Para colmo, al no estar la ayuda del INCAA, que hoy apenas llega a cubrir unos 500 mil dólares con viento a favor, eso implica necesitar una recaudación cercana al millón y medio, sin tener en cuenta copias y publicidad. Unas 700 mil personas, estima que necesita una película. (En 2025 solo tres superaron los 100 mil: Homo Argentum, con 1.803.592; Mazel Tov, con 357.016 espectadores; y Belén, con 135.950 espectadores). “Lo que pasa es que uno es un enamorado del cine y en vez de gastarse la plata en ir a jugar a la ruleta, me voy a meter en una película”, aseguró con orgullo Scalella, que está próximo a estrenar Un funeral y medio, la remake argentina de Muerte en el funeral con Adrián Suar y Guillermo Francella.