por Redacción NewsDigitales
En el Día del Maestro, la diputada nacional Lilia Lemoine volvió a poner en circulación en las redes sociales una discusión que atraviesa desde hace años la memoria política argentina: qué lugar ocupan las víctimas de las organizaciones armadas en el relato sobre la violencia de los años 70.
Lemoine retuiteó una publicación de la cuenta @indignadoxd que reclamaba que se difundiera “la historia completa” sobre el período previo al golpe de Estado de 1976. El mensaje hacía referencia a los asesinatos de José Ignacio Rucci y del padre Carlos Mugica y concluía con una consigna: “Queremos la verdad”.
Ahora sí, FELIZ DÍA DEL MAESTRO. https://t.co/xllGO1Y2zB
— Lilia Lemoine 🍋 (@lilialemoine) September 12, 2026
El planteo se inscribe en la discusión conocida como “memoria completa”, expresión utilizada por distintos sectores para reclamar que el análisis histórico de la década del 70 incluya también los crímenes cometidos por organizaciones guerrilleras, además de los delitos y violaciones a los derechos humanos perpetrados por el terrorismo de Estado.
José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT, fue asesinado el 25 de septiembre de 1973, apenas dos días después de las elecciones que consagraron a Juan Domingo Perón como presidente. Durante años existieron distintas hipótesis sobre la autoría del crimen.
Sin embargo, Montoneros terminó reconociendo el asesinato en su propia publicación partidaria. La atribución del crimen a la organización, de todos modos, forma parte de una historia compleja en la que también fueron señaladas las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), posteriormente fusionadas con Montoneros, y otras hipótesis.
El asesinato de Rucci fue uno de los hechos que profundizaron la ruptura entre Perón y sectores de la izquierda peronista. El episodio también quedó como uno de los símbolos de la violencia política que atravesó a la Argentina antes del golpe del 24 de marzo de 1976.
El mensaje compartido por Lemoine también mencionó al padre Carlos Mugica, sacerdote identificado con el trabajo social en las villas y particularmente vinculado con la Villa 31 de Retiro.
Mugica fue asesinado el 11 de mayo de 1974. La atribución de su crimen a Montoneros fue durante años objeto de controversias, pero investigaciones y testimonios posteriores señalaron a la Triple A como responsable.

Un sitio oficial del Estado argentino recoge esa interpretación y menciona la presencia de integrantes vinculados a la organización parapolicial en el lugar del asesinato. Por eso, la referencia a Mugica en el mensaje difundido por Lemoine requiere una precisión histórica: no existe el mismo grado de consenso sobre su asesinato que en el caso de Rucci.
La publicación recuperada por la diputada vuelve a colocar en el centro una disputa que permanece abierta en la sociedad argentina: cómo narrar la violencia política de los años 70 sin reducirla a una sola dimensión.
El debate sobre la “memoria completa” sostiene que recordar a las víctimas de las organizaciones armadas no implica relativizar los crímenes cometidos por el Estado durante la última dictadura. De hecho, ambas cuestiones pueden ser analizadas históricamente por separado.
La discusión adquiere particular relevancia en fechas simbólicas, cuando las redes sociales se convierten en escenario de una disputa por la interpretación del pasado. A cincuenta años del golpe de Estado de 1976, las distintas memorias sobre aquella época continúan enfrentándose en el espacio público.