Donald Trump abrió un inesperado frente con Volodímir Zelenski en medio de la guerra con Rusia. El presidente de Estados Unidos reveló que le pidió directamente al mandatario ucraniano que deje de atacar instalaciones vinculadas a la producción de diésel ruso.
“Hay muchos otros objetivos”, fue, en esencia, el planteo que Trump hizo público este domingo durante su visita a Irlanda. Según el estadounidense, la ofensiva ucraniana contra refinerías y plantas de combustibles está reduciendo la oferta y generando consecuencias fuera de Rusia.
Ucrania intensificó durante los últimos meses sus ataques con drones de largo alcance contra el corazón energético ruso. Kiev sostiene que las refinerías constituyen objetivos militares legítimos porque financian y abastecen la maquinaria de guerra de Vladimir Putin, al mismo tiempo que Rusia bombardea sistemáticamente la infraestructura energética ucraniana.

La intervención de Trump incorpora una variable cada vez más sensible: el precio internacional de la energía.
El promedio nacional del diésel en Estados Unidos superó por primera vez los 6 dólares por galón, de acuerdo con los datos de GasBuddy citados por Reuters. El combustible es clave para camiones, maquinaria agrícola, trenes y transporte marítimo, por lo que cualquier faltante repercute rápidamente sobre costos de producción y logística.

Trump aseguró que el problema no se explica principalmente por Medio Oriente sino por la guerra ruso-ucraniana y fue explícito al reclamar a Zelenski un cambio de estrategia.
La posición supone una presión incómoda para Kiev. Atacar el complejo petrolero ruso es una de las herramientas con las que Ucrania busca llevar económicamente la guerra al territorio de Putin sin tener que romper las líneas defensivas del frente.
Rusia, mientras tanto, redujo su proyección de producción petrolera para este año al nivel más bajo en 17 años y también revisó sus previsiones de exportación de combustibles para 2026 y 2027.
La disputa deja así una imagen poco habitual: Washington sigue negociando una salida a la guerra, pero al mismo tiempo le pide a Ucrania que modifique una de las tácticas que mayor daño económico viene provocando dentro de Rusia.