Donald Trump abrió este domingo un nuevo escenario alrededor de la guerra con Irán. El presidente de Estados Unidos planteó públicamente que Washington podría mantener su presencia en territorio iraní y “quedarse con el petróleo”, al comparar esa alternativa con el acuerdo energético alcanzado recientemente con Venezuela.
La declaración fue realizada durante el viaje de Trump a Irlanda, donde además volvió a pronosticar que la guerra podría terminar antes de fin de año, probablemente después de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
El mandatario sostuvo que Estados Unidos terminará retirándose de Irán, pero dejó inmediatamente abierta otra posibilidad: permanecer allí si Washington considera conveniente conservar el control sobre los recursos petroleros.
La frase introduce un componente económico mucho más explícito en una guerra que hasta ahora la Casa Blanca había justificado principalmente por el programa nuclear iraní, la capacidad militar de Teherán y la seguridad de sus aliados en Medio Oriente.
Trump vinculó directamente su planteo sobre Irán con lo ocurrido en Venezuela.
A fines de agosto, Estados Unidos anunció un amplio acuerdo energético con Caracas que contempla inversiones y explotación durante 25 años. El entendimiento apunta inicialmente a elevar la producción venezolana hasta 1,5 millones de barriles diarios, mientras empresas estadounidenses avanzan sobre nuevos proyectos petroleros.
El propio Trump había anunciado que Estados Unidos consiguió participación mayoritaria sobre un volumen superior a 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas, aunque el gobierno interino de Delcy Rodríguez sostiene que Venezuela conserva la propiedad y soberanía sobre sus recursos naturales.
Ahora el presidente estadounidense utiliza ese esquema como antecedente para hablar de Irán.
La declaración llega, además, en un momento especialmente delicado para el mercado energético. Nuevos ataques afectaron durante el fin de semana un importante oleoducto de Arabia Saudita y un buque fue alcanzado en el estrecho de Ormuz, mientras el precio del petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril.
La infraestructura saudita afectada permite transportar petróleo evitando Ormuz. Si permanece fuera de servicio durante un período prolongado, podría quedar comprometido hasta alrededor del 4 por ciento del suministro mundial, según las estimaciones recogidas por Reuters.
En paralelo, Trump afirmó que Teherán busca negociar y aseguró que solo aceptará un acuerdo que considere favorable para Estados Unidos. Irán ya había rechazado previamente versiones similares sobre supuestos contactos permanentes para alcanzar la paz.
El presidente también vinculó el final de la guerra con una eventual caída del precio de los combustibles en Estados Unidos, donde el diésel superó durante este domingo los 6,20 dólares por galón, un máximo histórico.
Con el conflicto iraní convertido en uno de los principales factores de presión sobre el petróleo mundial, Trump empieza así a sumar otra discusión a la estrategia estadounidense: no solamente cuándo terminar la guerra, sino qué papel pretende conservar Estados Unidos sobre los recursos energéticos iraníes después del conflicto.