14/09/2026 - Edición Nº1315

Política

Claves electorales

Qué cambiaría si las PASO dejan de ser obligatorias: impacto en los partidos y la participación

14/09/2026 | El oficialismo reabre el debate mientras negocia con los bloques dialoguistas para conseguir los votos que necesita en el Congreso.


por Redacción NewsDigitales


El debate sobre la reforma electoral volverá este martes al Senado y tendrá un punto central: qué pasaría con las PASO si dejan de ser obligatorias para las elecciones nacionales de 2027. El Gobierno busca eliminarlas y propone que cada partido o alianza defina por su cuenta el mecanismo para seleccionar a sus candidatos.

La discusión se retomará a las 15.30 en la Comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por Agustín Coto. Allí se analizará el proyecto oficial junto con otras dos iniciativas del PRO y Despierta Chubut vinculadas con la implementación de Ficha Limpia.

El cambio modificaría una de las principales herramientas utilizadas en los últimos ciclos electorales para ordenar las internas partidarias. Sin las PASO, los partidos podrían recurrir a elecciones internas propias, acuerdos entre dirigentes u otros mecanismos para definir sus candidaturas, sin una primaria nacional obligatoria que concentre esa competencia.

Para La Libertad Avanza, la eliminación de las primarias es uno de los objetivos principales de la iniciativa. Sin embargo, el oficialismo todavía no cuenta con los votos necesarios para aprobarla y deberá negociar con los bloques dialoguistas, especialmente con sectores del radicalismo y del PRO.

Qué pasaría con la participación electoral

Uno de los principales interrogantes está relacionado con la participación. Las PASO funcionan actualmente como una instancia electoral previa a los comicios generales y permiten que los ciudadanos participen en la definición de las candidaturas de cada espacio, incluso cuando existe una única lista interna.

Si dejan de ser obligatorias, esa instancia desaparecería del calendario nacional y la elección de candidatos quedaría en manos de cada partido o alianza. El nivel de participación dependería entonces de los mecanismos que adopten las distintas fuerzas y del grado de competencia interna que exista en cada caso.

El cambio también podría modificar la dinámica de las campañas. Los partidos ya no tendrían que atravesar una elección primaria nacional antes de la general, lo que reduciría el calendario electoral y concentraría la disputa directamente en los comicios legislativos y presidenciales.

La contracara sería una menor participación ciudadana en la selección de candidatos, ya que quienes no estén afiliados a un partido podrían dejar de intervenir en la definición de las candidaturas de cada espacio. El debate sobre las PASO queda así atravesado por una discusión más amplia sobre quién debe tener la última palabra a la hora de elegir a los candidatos.

El impacto dentro de los partidos

La eliminación de las primarias también obligaría a los partidos a modificar sus mecanismos internos. El proyecto establece que cada fuerza podrá definir su propio sistema para seleccionar postulantes, lo que podría darle mayor peso a las estructuras partidarias y a los acuerdos entre dirigentes.

La discusión adquiere especial relevancia para las alianzas que lleguen divididas a 2027. Sin una primaria abierta para resolver las diferencias, las fuerzas deberán encontrar otros mecanismos para evitar rupturas o candidaturas paralelas.

El proyecto también modifica las condiciones para competir electoralmente. Los candidatos presidenciales deberán reunir avales equivalentes al 0,1% del padrón electoral, mientras que para las candidaturas al Congreso el requisito será del 0,5% del padrón de cada distrito.

Además, los partidos que busquen reconocimiento nacional deberán estar habilitados en diez distritos y contar con un mínimo de afiliados equivalente al 0,1% del padrón nacional. El objetivo declarado es establecer mayores requisitos para las fuerzas que pretendan participar de las elecciones nacionales.

Una reforma que va más allá de las PASO

La iniciativa también modifica el esquema de financiamiento político. El Estado dejaría de financiar las campañas y se elevaría del 2% al 35% el límite para los aportes privados que pueden recibir los partidos y alianzas. A su vez, desaparecería la publicidad electoral gratuita en los medios de comunicación.

Otro de los cambios previstos alcanza a la Boleta Única de Papel, que podría incorporar la opción de votar la lista completa y permitiría sumar elecciones provinciales cuando coincidan con los comicios nacionales. También se elimina el debate presidencial obligatorio.

El oficialismo deberá ahora conseguir 37 votos en el Senado y 129 en Diputados para aprobar el proyecto. La presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, negocia con los legisladores mientras el jefe de Gabinete, Diego Santilli, mantiene conversaciones con los gobernadores.

Hasta el momento, Raúl Jalil, Rogelio Frigerio, Rolando Figueroa y Leandro Zdero expresaron públicamente su respaldo a la eliminación de las PASO. En cambio, Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua, Carlos Sadir y Claudio Vidal todavía no definieron su posición.

La discusión que se abre en el Senado no se limita entonces a eliminar una instancia electoral. Si las PASO dejan de ser obligatorias, cambiaría la forma en que los partidos construyen sus candidaturas, el nivel de participación ciudadana en la selección de postulantes y la manera en que las alianzas deberán resolver sus internas de cara a las elecciones de 2027.

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