A casi una semana de la muerte de Chiche Gelblung, su propio programa, 70, 20, hoy, abrió sus puertas para despedirlo de una manera especial. Con el estudio atravesado por la emoción y la ausencia de quien durante años fue su conductor, el ciclo de elnueve recordó al periodista a través de sus imágenes, sus frases y, especialmente, de quienes compartieron con él distintas etapas de su vida profesional y personal.
“Es muy difícil empezar este programa sin vos, Chiche”, fue una de las primeras frases que atravesó la emisión en la voz de Mercedes Cordero. La apertura también puso en palabras la dimensión de la pérdida para el equipo y destacó los últimos años de Gelblung al frente del ciclo. “Todos sabemos que trabajar al lado de un profesional de su talla es una cocarda que te llevás de por vida”, expresaron al recordar su legado en el envío producido por Red Cube.
El homenaje recuperó además una de las características que mejor definieron al periodista: su necesidad permanente de estar frente a un micrófono o una cámara. “Chiche murió en su ley”, fue una de las frases que se repitieron durante los últimos días, en referencia a un hombre que, incluso después de recibir el alta médica, volvía rápidamente a la radio o la televisión porque necesitaba comunicar.
Uno de los momentos más emotivos de la noche tuvo como protagonista a Graciela Alfano, quien regresó al programa para recordar su vínculo con Gelblung y revivir algunas de las entrevistas más recordadas que compartieron. El ciclo puso al aire un fragmento de una entrevista realizada en el año 2000, en la que Alfano protagonizó junto a Chiche una de esas situaciones televisivas que quedaron grabadas en la memoria del público. A partir de esas imágenes, la actriz explicó por qué la relación con el periodista podía pasar, en cuestión de segundos, de una conversación intelectual a una situación completamente desopilante.
“Esa era la mezcla de Chiche: Chiche periodismo, Chiche policiales, Chiche espectáculo, Chiche el extraterrestre”, recordó Alfano, destacando la capacidad del periodista para moverse entre distintos registros sin perder su esencia. Graciela también destacó el costado paternal que tenía Gelblung en el trato con quienes trabajaban o compartían con él. Recordó que, durante aquella época, él le aconsejaba que buscara un hombre mayor y hasta se interesó por su relación con un joven de 22 años, a quien terminó llevando al programa.

Pero uno de los recuerdos más significativos apareció cuando Alfano habló de la capacidad periodística de Chiche para conseguir aquello que buscaba en una entrevista. “Era un periodista hábil que iba al título que él quería”, reconoció, aunque aclaró que entre ambos existía una especie de juego porque ella también disfrutaba de dar titulares.
Otro de los testimonios centrales fue el de Facundo Pedrini, quien mantuvo con Chiche una relación que excedió ampliamente lo laboral. Durante el homenaje, Pedrini repasó el vínculo que comenzó desde un lugar profesional y terminó convirtiéndose en una amistad profunda. Habló de Gelblung como un referente, pero también como alguien que ocupó un lugar afectivo fundamental en su vida.
“Después de la muerte de Chiche somos todos huérfanos”, aseguró Pedrini al intentar explicar el vacío que dejó el periodista. Y lo definió como “el último de su estirpe”, una figura que podía ser al mismo tiempo intuitiva, audaz, récord y hasta convertirse en un fenómeno popular.

Pedrini también recordó el impacto que tenía Gelblung entre el público. Contó que durante la cobertura de una guerra y del Mundial de Qatar la gente llamaba y explotaba los teléfonos de la redacción para saber cómo estaba él. “Dejó de ser una persona para ser un lugar”, sostuvo, al describir cómo los argentinos se reunían alrededor de la figura de Chiche.
En su análisis sobre el paso de Gelblung por Crónica, Pedrini destacó que el periodista había definido esa experiencia como un “posgrado en periodismo popular”. Para él, Chiche logró llevar allí una mirada particular sobre la Argentina y acercarse a historias y personajes que formaban parte de “el subsuelo de la patria”.
Pero más allá del periodista, Pedrini puso el foco en el hombre. Remarcó que, detrás de la figura pública y de la obsesión de Chiche por contar historias, había un padre, un abuelo, un esposo, un amigo y un compañero profundamente presente. “Era un tipo que era muchos Chiches a la vez”, sintetizó, al destacar la capacidad que tenía para compartimentar su vida y estar plenamente presente en cada uno de esos roles. También valoró especialmente una característica que, según él, hacía todavía más grande a Gelblung: su generosidad como profesional.

A lo largo del programa, 70, 20, hoy eligió recordar a Gelblung sin convertir la emisión en una despedida solemne. Hubo lágrimas, pero también risas, anécdotas, viejos informes y fragmentos de entrevistas que volvieron a mostrar al Chiche más irreverente. La elección tuvo un significado especial: fue su propio programa el que se encargó de recuperar su historia. El mismo espacio desde el que durante años entrevistó, opinó, discutió y preguntó volvió a ponerlo en pantalla después de su muerte.