Javier Belgeri fue uno de los niños que conquistó a toda una generación en los años 90. Interpretó a Nico en Brigada Cola, compartió pantalla con Guillermo Francella y también fue parte de las películas Exterminators 3 y Exterminators 4. Sin embargo, detrás de aquella enorme popularidad llegó una etapa marcada por las adicciones, problemas de salud mental, la calle y hasta la cárcel. Hoy, después de años muy difíciles, busca reconstruir su vida y volver a trabajar como actor.
Belgeri comenzó en televisión a los 11 años, en La ola está de fiesta, el programa de Flavia Palmiero. Mientras formaba parte de ese ciclo llegó la oportunidad de trabajar en Exterminators 3 y luego en Exterminators 4. Poco después llegó el personaje que lo convertiría en un rostro inolvidable para el público infantil y familiar: Nico, en Brigada Cola.
La serie de Telefe se convirtió en uno de los grandes éxitos de comienzos de los 90 y Belgeri quedó asociado para siempre a aquel adolescente de melena rubia que compartía escenas con Francella. Además de la televisión y el teatro, realizó giras por todo el país y hasta grabó dos discos como cantante junto a Los Nicos.
El éxito llegó cuando todavía era muy chico y, con el paso de los años, Belgeri reconoció que no estaba preparado para manejar aquella exposición. En una entrevista reciente con Desayuno Americano, recordó que comenzó a tomar alcohol a los 13 años y que poco después apareció la cocaína. Al mirar hacia atrás, fue contundente: “Si pudiera volver atrás, no tocaría la droga”.
“Fue una de las cosas que a mí me llevó a trastabillar y a no dedicarme a lo que realmente me gusta”, explicó. Y sintetizó las consecuencias que tuvo aquella etapa en una frase: “Me dejó detenido en el tiempo”. Según contó, la droga apareció en su vida cuando tenía apenas 14 años. “Uno cuando está en el medio quizás se le hace más fácil llegar a ese mundo”, explicó, aunque aclaró que el problema no está limitado al ambiente artístico.
Su mensaje hoy es contundente: “No hay que drogarse”. Para Belgeri, los consumos problemáticos no solamente afectaron su carrera, sino que también tuvieron consecuencias en su familia y lo llevaron a atravesar situaciones límite.
Su historia ya había sido relatada en profundidad durante su participación en Seres Libres, el programa de Gastón Pauls. Allí contó que comenzó a consumir alcohol a los 13 años y que a los 14 empezó con cocaína. Con el tiempo llegó a consumir paco, atravesó una fuerte depresión y pasó nueve meses viviendo en la calle hasta que pidió ayuda en el Hospital Borda.
La vida de Javier tomó un rumbo completamente diferente al que parecía destinado durante su infancia. En los años más duros llegó a dormir en estaciones de trenes y en los umbrales de casas. También pasó por el Hospital Borda y por centros de salud mental. En 2025 contó que estaba realizando tratamiento médico, psiquiátrico y psicológico en el Hospital Carrillo de Los Polvorines y que además recibía acompañamiento del proyecto Casa Pueblo, su madre y amigos cercanos.
“Yo me caí muchas veces y me levanté”, resumió entonces. Y agregó que aquella etapa había comenzado a quedar atrás: “Ahora puedo decir que esa etapa está casi vencida”. La recuperación, sin embargo, no fue lineal. En la entrevista con Desayuno Americano, Belgeri explicó que actualmente se encuentra estabilizado y bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico.
Uno de los aspectos más llamativos de su presente es que Belgeri decidió volver a interpretar a Nico. En 2025 estrenó el cortometraje Nico, una historia que imagina qué ocurrió con aquel personaje después de abandonar la brigada. La particularidad es que la ficción toma muchos elementos de la propia vida del actor.
“Se muestra en el corto un Nico que se fue de la brigada, que entró en la delincuencia, que entró en la droga”, explicó Belgeri en Desayuno Americano. “Se mezcla la ficción con la realidad. Eso es la magia que tiene este corto”. En la historia, Nico queda alejado de aquella vida de héroe televisivo y debe enfrentarse a las drogas, el alcohol y la delincuencia. Su amigo, interpretado por Carlos Pedevilla, intenta ayudarlo a recuperar la conciencia y volver a encontrar quién era.
El proyecto fue escrito y producido por Sebastián Gutiérrez y también contó con la participación de Pedevilla, actor recordado por Chiquititas. La intención de Belgeri fue utilizar la historia para transmitir un mensaje de recuperación: demostrar que, incluso después de atravesar momentos muy oscuros, existe la posibilidad de volver a empezar.