En el año 2000, la pantalla de Telefe fue testigo de un hito en la televisión argentina con la llegada de Fugitivos, un ciclo conducido por Matías Martin que se consagró como pionero en el cruce entre los programas de entretenimiento y el formato de reality show. Con una propuesta dinámica e innovadora para la época, el programa proponía una persecución en vivo por las calles de la ciudad que mantenía en vilo a la audiencia cada fin de semana.
El programa se convirtió rápidamente en un verdadero boom de audiencia en el prime time de los domingos a la noche. La premisa ponía a parejas de participantes a intentar escapar de un equipo de cazadores profesionales mientras cumplían misiones para ganar dinero, una fórmula fresca que atrapó por completo al público y redefinió las reglas de los juegos de competencia en la pantalla chica.
Tras la gran repercusión de la primera etapa, el formato evolucionó hacia una versión especial en 2001 titulada Fugitivos Reality Missions. Esta edición con famosos sumó un atractivo adicional al incorporar entre sus competidores a varios de los exintegrantes de la primera temporada de Gran Hermano, quienes venían de generar un furor sin precedentes y aportaron aún más popularidad al ciclo.
Si bien hace años que la gente lo viene pidiendo, en tiempos de celular sería imposible llevar adelante estas misiones. Con el paso del tiempo, Fugitivos quedó guardado en el recuerdo popular como uno de los grandes aciertos de la carrera de Matías Martin y como una producción clave que demostró el enorme potencial del entretenimiento urbano en la historia del canal.