15/09/2026 - Edición Nº1316

Política

Conurbano

Es de Varela, invirtió 100 dólares y ahora es el rey de los perfumes: "Hay que creer"

15/09/2026 | Lautaro tiene solo 22 años y no quiere volver a trabajar con un jefe. "Si me pedís un perfume a las 12 de la noche, te lo llevo", infla el pecho.



Tiene apenas 22 años, vive en Florencio Varela y hace tiempo decidió tomarse en serio una idea que, para muchos, empieza como un intento para generar unos pesos extra: emprender.

Lautaro probó distintos caminos, tuvo momentos buenos, otros no tanto, se quedó sin capital, tuvo clientes que no le pagaron y hasta tuvo que volver a empezar. Pero hay algo que nunca negoció: las ganas de seguir.

Hoy tiene un emprendimiento de perfumes, trabaja con un grupo de revendedores, vende a distintos puntos del país y consiguió uno de esos objetivos que, para él, funcionó como una prueba concreta de que el esfuerzo podía dar resultados: en junio se compró su auto, pagado íntegramente con las ganancias de su negocio.

"Soy un pibe común, pero le meto mucho todos los días. Cuesta un montón, pero no hay excusas. Si querés algo, con mucho trabajo los frutos se van a dar", cuenta en diálogo con NewsDigitales.

Un primer intento con gorras y muchos trabajos

La historia de Lautaro con los emprendimientos no empezó con los perfumes. Ya en 2021 había intentado con un negocio de gorras que, reconoce, funcionó bastante bien.

"Uno de mis primeros emprendimientos fue de gorras y me fue bastante bien, pero por falta de constancia no seguí", recuerda.

Después llegaron otros trabajos. Ayudó a su papá en obras, principalmente en tareas de plomería, y realizó distintos trabajos temporales hasta que en 2023 consiguió su primer (y único) empleo fijo en una distribuidora de bebidas.

Empezó en el depósito, preparando pedidos para las camionetas que realizaban las tareas de carga y descarga. Pero rápidamente se propuso progresar.

"Como siempre dije, para el día que yo llegue a tener algo mío, quiero ser el mejor. En este laburo tenía que ser el mejor o llegar al mejor puesto", cuenta.

En ese momento no tenía registro para manejar, que era justamente uno de los puestos mejor pagos. Así que se lo propuso, lo consiguió y terminó manejando una camioneta.

Estuvo alrededor de un año y medio en la empresa. En diciembre de 2024 decidió dejar el trabajo y recibió una liquidación de unos 1.100 dólares.

Florencio Varela es una ciudad argentina ubicada en la zona sur del Gran Buenos Aires

El comienzo con 100 dólares y dos préstamos familiares

La liquidación duró poco. Entre las fiestas y los gastos de esos días, Lautaro fue utilizando el dinero hasta que llegó enero con apenas unos 100 dólares.

Pero en lugar de verlo como el final de una etapa, decidió convertirlo en el comienzo de otra.

El 22 de enero realizó su primera compra para su nuevo emprendimiento. Para completar el capital inicial tuvo que pedir ayuda en su familia.

"Me quedaron 100 dólares de los 1.100. Entonces le pedí 50.000 pesos prestados a mi mamá y 20.000 a mi abuelo. Tenía 100 dólares y 70.000 pesos para arrancar", relata.

Con ese dinero compró sus primeros productos y comenzó a vender. En ese momento se dedicó a los vapeadores y cigarrillos electrónicos, antes de ampliar progresivamente la oferta hacia otros bienes.

Después llegaron cargadores para iPhone, fundas, vasos cafeteros, termos y otros productos que podía vender tanto por unidad como por mayor.

Un contacto de Marketplace que terminó en una sociedad

En medio de ese proceso apareció Alexis, un contacto que Lautaro conoció a través de Marketplace y que terminó convirtiéndose en amigo y socio comercial.

Alexis era distribuidor de perfumes árabes y productos de Victoria's Secret. Lautaro hizo una primera compra de seis productos y, con el tiempo, la relación comercial se transformó en algo mucho más grande.

"Después de hacerle varias compras nos hicimos muy amigos. Él me abrió las puertas de su casa y empezamos a tener charlas porque yo realmente le metía. La idea era que esto no fuera algo momentáneo", recuerda.

Los dos terminaron complementándose: "Él ya tenía la logística y yo resolvía muchas ventas. Hicimos un equipo de trabajo: él bajaba los perfumes y yo me dedicaba a toda la gestión de ventas". Ese esquema se convirtió en la base del negocio que tiene actualmente.

De venderle a conocidos a llegar a todo el país

Uno de los grandes cambios llegó cuando Lautaro dejó de limitarse a publicar fotos de los productos.

Un amigo le sugirió que comenzara a mostrarse en videos. Al principio le daba vergüenza.

"Subí al principio muy tímido. Después empecé a hacer vivos en TikTok y eso ayudó a que mi negocio no fuera solamente de conocidos", cuenta.

La estrategia funcionó. Los videos le permitieron ampliar el alcance, generar nuevos contactos y comenzar a vender fuera de la provincia de Buenos Aires.

"Ya vendí y llegué a todo el país. Hice muchos contactos. Los videos te cambian el emprendimiento un 100%, hacen que el negocio se expanda a otro nivel", sostiene.

Pero Lautaro entiende que las redes son apenas una parte de la ecuación. Para él, también está el servicio: "Hay mucha gente que vende lo mismo que yo, pero yo me diferencio. Le busco la vuelta, no me tiro para atrás nunca y sigo", dice.

Y pone un ejemplo que resume su manera de trabajar: "Si me pedís un perfume a las doce de la noche y estoy más o menos cerca, te lo llevo. No espero al día siguiente".

Un tropiezo con celulares y volver a empezar

No todo fue crecimiento. En un momento decidió salir del negocio de perfumes y apostar por la venta de celulares. La experiencia terminó siendo complicada porque varios clientes quedaron debiéndole dinero y Lautaro no pudo recuperar el capital suficiente para reinvertir.

"Fue como quebrar y volver a arrancar", resume, ahora con algunas risas. La salida fue regresar al negocio que ya conocía junto a Alexis: los perfumes. Y esta vez volvió con una idea mucho más clara sobre cómo quería trabajar.

Diez revendedores y un modelo que busca crecer

Actualmente, Lautaro está dedicado al 100% a los perfumes y armó una red de aproximadamente diez revendedores a los que les entrega mercadería para que puedan venderla y luego pagarle.

"Yo voy seleccionando a los chicos. Trato de que ya tengan algún negocio o algo. Les doy mercadería a pagar y, a medida que van vendiendo, me la van pagando", explica.

"Obviamente es una forma que no te da cualquiera, pero yo tampoco le doy a cualquier persona. Busco que haya una mínima confianza", cuenta.

La economía también golpea, pero Lautaro busca la vuelta

El contexto económico no le resulta ajeno. De hecho, reconoce que las ventas tuvieron un retroceso durante el último mes.

Venía comercializando entre 70 y 80 perfumes mensuales y en el último mes bajó a unos 50. En septiembre, sin embargo, logró recuperar parte del terreno y durante la primera quincena ya había llegado a 60 ventas.

"El mes pasado fue el más flojo del año. Este mes remonté, también por los chicos que se sumaron a revender", explica.

Los perfumes son importados y sus precios están vinculados al dólar. Así, señala que la mayoría mantiene cierta estabilidad, salvo aquellos modelos cuya demanda aumenta y empiezan a escasear.

"La economía está jodida, pero trato de buscarle la vuelta para seguir vendiendo. Trato de no generarme excusas y seguir luchando", afirma.

Y reflexiona: "Tenemos que aprender nuevas formas de vender, adaptarnos y buscar clientes donde hoy están. Porque si no cambiamos, probablemente no es que vamos a trabajar más, vamos a trabajar menos. El que se adapta, sigue. El que se queda haciendo las cosas como antes, cada vez la tiene más difícil".

Uno de los resultados que más orgullo le genera es algo que se propuso a comienzos de año: comprar un auto. Lo consiguió en junio: “Fue 100% con los perfumes".

"Emprender no lo negocio"

A pesar de las dificultades, Lautaro asegura que ya no imagina su vida sin algún proyecto propio.

"La verdad que lo de emprender no lo negocio. Sé que se puede hacer mucha plata siempre y cuando seas disciplinado", sostiene.

Sin embargo, también reconoce que no todas las personas parten desde el mismo lugar. Para él, emprender no necesariamente significa abandonar un trabajo estable de un día para el otro.

"Hay personas que no tienen las mismas posibilidades, porque no pueden largarse por tener un hijo o por otras responsabilidades. Pero a veces no hace falta dejar todo. Podés tener un laburito fijo y emprender para hacer un extra, ir trabajándolo y después ver si realmente funciona", subraya.

También rescata otro aspecto: la posibilidad de manejar mejor los tiempos: "Podés hacerte tiempo para otras cosas, como disfrutar de la familia, entrenar y demás".

El mensaje para quienes todavía tienen miedo

Después de varios emprendimientos, una caída y un nuevo comienzo, Lautaro tiene claro qué les diría a quienes todavía dudan en dar el primer paso.

"Al que quiera emprender le diría que lo haga sin miedo, sin importar lo que le digan", afirma.

Y agrega una frase que resume buena parte de su recorrido: "Al principio nadie confía, pero cuando hay resultados te preguntan cómo hiciste".

"Hay que creer en lo que estás haciendo y seguir para adelante siempre", dice. Y esa parece ser, por ahora, su regla principal.