17/09/2026 - Edición Nº1318

Internacionales

Resistencia anticolonial

Libia recuerda los 95 años de la ejecución del legendario Omar Mukhtar

16/09/2026 | Italia ahorcó al llamado León del Desierto después de dos décadas de lucha contra la ocupación fascista en Cirenaica.



Las autoridades coloniales italianas ejecutaron a Omar Mukhtar el 16 de septiembre de 1931 en el campo de concentración de Soluch, cerca de Bengasi. El dirigente, de unos 70 años, había encabezado durante casi dos décadas la resistencia armada en Cirenaica. Su muerte buscaba quebrar la rebelión, pero terminó convirtiéndolo en el principal símbolo nacional de Libia.

Mukhtar era maestro coránico y pertenecía a la orden senusí, una red religiosa con fuerte presencia en el este del país. Conocía rutas, montañas y comunidades del Jebel Akhdar, el territorio donde organizó pequeños grupos capaces de atacar columnas italianas y desaparecer antes de una respuesta masiva.

La conquista fascista

Italia invadió las provincias otomanas de Tripolitania y Cirenaica en 1911. Aunque obtuvo reconocimiento internacional sobre el territorio, durante años apenas controló ciudades costeras. La llegada de Benito Mussolini al poder transformó esa ocupación incompleta en una campaña destinada a someter todo el país y poblarlo con colonos italianos.

El general Rodolfo Graziani aplicó una estrategia de castigo colectivo. Decenas de miles de habitantes fueron trasladados a campos, el ganado fue confiscado y una barrera de alambre cerró la frontera con Egipto para cortar suministros. Hambre, enfermedades y ejecuciones redujeron la base social de los combatientes. La guerra no se dirigió únicamente contra guerrilleros: buscó separar por la fuerza a una población entera de quienes resistían.

Mukhtar fue capturado el 11 de septiembre de 1931 después de resultar herido y caer de su caballo durante un enfrentamiento. Un tribunal militar lo juzgó en un proceso breve, sin condiciones para una defensa efectiva. Cinco días después fue ahorcado ante miles de prisioneros obligados a presenciar la escena.


Vista del campo de concentración de Soluch, en Cirenaica, utilizado por las autoridades coloniales italianas durante la campaña de sometimiento de la resistencia libia.

La resistencia organizada perdió capacidad después de su muerte y la colonización se intensificó. Italia presentó a Libia como parte de un nuevo imperio, construyó infraestructura para sus asentamientos y silenció las atrocidades. La ocupación terminó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas del Eje fueron derrotadas en el norte de África.

Libia alcanzó la independencia en 1951 bajo el rey Idris, vinculado con la tradición senusí. Décadas después, Muamar Gadafi utilizó la imagen de Mukhtar como emblema antiimperialista. Su rostro apareció en billetes, edificios y ceremonias, mientras la película El león del desierto, protagonizada por Anthony Quinn, difundió su historia internacionalmente.


Omar Mukhtar encabezó durante casi dos décadas la resistencia senusí contra la ocupación italiana de Cirenaica y se convirtió después de su muerte en un símbolo nacional de Libia.

El símbolo sobrevivió también a la caída de Gadafi y a la división política posterior. Distintas facciones reivindican al mismo héroe pese a combatir por proyectos incompatibles. Esa apropiación compartida muestra la fuerza de Mukhtar, pero también el fracaso de las elites para convertir una memoria común en instituciones estables.

A 95 años, su ejecución recuerda que la colonización italiana no fue una simple administración extranjera. Fue una guerra acompañada por desplazamientos y campos de concentración. Mukhtar perdió el combate militar, pero su figura terminó representando la dignidad que la horca pretendía eliminar.