16/09/2026 - Edición Nº1317

Internacionales

Trono intervenido

Irán: Reza Shah abdicó hace 85 años bajo presión británica y soviética

16/09/2026 | La invasión aliada de 1941 entregó la corona a Mohammad Reza Pahlavi y aseguró una ruta estratégica durante la guerra mundial.



Reza Shah Pahlavi abdicó el 16 de septiembre de 1941 y entregó el trono de Irán a su hijo Mohammad Reza, después de que fuerzas británicas y soviéticas invadieran el país. La sucesión no fue una transición familiar ordinaria, sino el resultado directo de una intervención extranjera durante la Segunda Guerra Mundial.

Reza Khan había ascendido desde las fuerzas militares, encabezado un golpe en 1921 y fundado la dinastía Pahlavi cuatro años después. Su gobierno centralizó el Estado, creó instituciones, impulsó caminos, escuelas y el ferrocarril transiraní, y redujo el poder de líderes tribales y religiosos. La modernización convivió con autoritarismo, censura y confiscaciones.

El corredor hacia la Unión Soviética

Cuando comenzó la guerra, Irán declaró neutralidad. Sin embargo, mantenía numerosos técnicos y comerciantes alemanes, circunstancia que Londres y Moscú presentaron como riesgo de infiltración nazi. También necesitaban utilizar puertos, carreteras y vías iraníes para enviar suministros a la Unión Soviética después de la invasión alemana de 1941.

El 25 de agosto, tropas soviéticas entraron desde el norte y fuerzas británicas avanzaron desde Irak y el golfo Pérsico. El Ejército iraní fue rápidamente superado. Los aliados exigieron expulsar a ciudadanos alemanes y controlar comunicaciones estratégicas. Ante la ocupación de buena parte del territorio y la presión sobre Teherán, el monarca renunció en favor de su hijo de 21 años.

Irán conservó formalmente su soberanía, pero perdió durante años el control efectivo de rutas y provincias. El llamado Corredor Persa se convirtió en una vía esencial para transportar vehículos, alimentos y armas hacia el frente soviético. La población iraní sufrió inflación, escasez y tensiones derivadas de la presencia militar extranjera.

Reza Shah fue enviado al exilio, primero a Mauricio y después a Sudáfrica, donde murió en 1944. Mohammad Reza Pahlavi comenzó un reinado condicionado por potencias externas y fuerzas políticas internas. Con el tiempo concentró poder, impulsó reformas económicas y se convirtió en aliado occidental, hasta ser derrocado por la Revolución Islámica de 1979.

La abdicación de 1941 dejó una huella profunda en la memoria iraní. Reforzó la percepción de que potencias extranjeras podían decidir el destino político del país para proteger petróleo, rutas y equilibrios regionales. Esa experiencia se sumó posteriormente a la intervención angloestadounidense contra Mohammad Mossadegh en 1953.


Tanque soviético T-26 en Tabriz durante la invasión de Irán de 1941.

El legado de Reza Shah continúa dividido. Algunos destacan la construcción de un Estado moderno; otros recuerdan represión, concentración de tierras e imposición cultural. Su caída demuestra que un gobierno autoritario puede fortalecer instituciones internas y, al mismo tiempo, quedar indefenso cuando las grandes potencias consideran indispensable su territorio.

A 85 años, la entrega de la corona ayuda a comprender por qué la autonomía estratégica ocupa un lugar tan sensible en la política iraní contemporánea. La historia de aquel día no trata solamente de un rey: explica una desconfianza nacional forjada bajo ocupación.