16/09/2026 - Edición Nº1317

Cultura


Pasión por el teatro

Martín Slipak, del teatro a “Ambiente”: “Mi gran anhelo es dejarle a mi hija un techo”

16/09/2026 | El actor atraviesa un presente entre el teatro, la dirección y nuevos rodajes, mientras Ambiente convierte una inquietud personal en un debate generacional.



Martín Slipak tenía apenas ocho años cuando pidió estudiar actuación. No buscaba todavía aparecer en televisión ni imaginaba una carrera que terminaría atravesando teatro, cine y ficción televisiva: quería aprender. Sus padres encontraron la escuela de Hugo Midón, una experiencia que terminó siendo determinante. “Yo pedí estudiar actuación. No pedí actuar, sino ir a una escuela, a un taller, aprender”, recordó durante una extensa conversación en El Living de NewsDigitales. Desde entonces pasó buena parte de su vida frente a una cámara o sobre un escenario, aunque asegura que todavía conserva una pregunta que lo acompaña desde aquellos primeros años: “¿Por qué uno sigue eligiendo la actuación?”.

Ese recorrido lo encuentra hoy ampliando los límites de su oficio. Además de actuar, Slipak escribe, dirige y produce, y encontró en el teatro un territorio particularmente fértil para esa búsqueda. “El teatro tiene una mística que tal vez no tienen otras cosas”, explicó. Lo definió como una “ceremonia ancestral” cuyo secreto continúa siendo esencialmente el mismo: un actor contando una historia a pocos metros de otra persona, en un encuentro presente e irrepetible.

“Una obra no se termina cuando se estrena”

La dirección también modificó su manera de entender el escenario. Slipak cuestiona una lógica que, según observa, se instaló particularmente en algunos circuitos comerciales: montar rápidamente una obra y que el director prácticamente desaparezca después del estreno. Su concepción es la contraria. “Una obra no se termina cuando se estrena”, sostuvo durante la entrevista. Para él, el espectáculo continúa transformándose cuando entra en contacto con los espectadores: las reacciones, interpretaciones y hasta aquello que ocurre fuera del escenario producen modificaciones que el director debe observar y acompañar.

Martín Slipak recordó sus inicios en la actuación a los ocho años.

Esa filosofía atraviesa Ambiente, la obra que escribió y dirige actualmente. Slipak contó incluso que revisa los comentarios que dejan los espectadores en Alternativa Teatral porque considera que esa devolución también forma parte del espectáculo. “Una obra de teatro también es lo que le pasa al público”, resumió.

La historia coloca en escena un conflicto cotidiano y, al mismo tiempo, generacional. Un hombre de treinta y pico comprende que probablemente nunca podrá comprar una propiedad y les propone a sus padres vender la casa familiar para adquirir dos departamentos. De esa manera podría acceder a una vivienda sin tener que esperar a heredarla después de la muerte de ellos. Los padres, sin embargo, proyectaron en esa casa su vejez y tampoco están dispuestos a abandonar la seguridad que construyeron durante décadas.

Slipak buscó deliberadamente evitar una respuesta sencilla. Ni el hijo ni los padres están construidos para tener toda la razón. “Para mí era muy importante que eso suceda para no bajar línea al público”, explicó. La pregunta que queda suspendida sobre el escenario resume el conflicto: “¿Es justo que un hijo viva peor que un padre?”.

De la ficción a una preocupación personal

Pero detrás de Ambiente también existe una experiencia íntima. Slipak escribió la obra desde una condición que considera central para comprenderla: es hijo y, al mismo tiempo, padre. Allí aparece una de las confesiones más personales de la entrevista.

“Mi gran anhelo es dejarle a mi hija un techo. Es como mi gran deseo en la vida”, contó. Para Slipak, garantizar una vivienda se convirtió en una de las mayores formas de protección que puede ofrecerle. “Yo decidí traerla al mundo y me parece que parte de protegerla es dejarle un lugar para que viva”, profundizó.

El actor destacó la mística del teatro y presentó su mirada sobre “Ambiente”.

Ese temor personal termina encontrándose con su lectura de una problemática colectiva: una generación que trabaja pero enfrenta enormes dificultades para acceder a una vivienda y que, en muchos casos, observa la herencia familiar como una de las pocas posibilidades de convertirse algún día en propietaria.

Es justamente allí donde Slipak reconoce el contenido político de su obra, aunque diferencia esa mirada de una identificación partidaria. “No soy un gran hablador de política”, admitió, pero inmediatamente hizo una distinción: “El texto que escribí es profundamente político”. Para el actor y director, Ambiente funciona como “la radiografía de un sistema que nos está dejando a todos afuera” y que atraviesa especialmente a la clase media.

Cultura, vocación y una discusión sobre el trabajo del actor

La conversación también avanzó sobre el presente de la actividad cultural y un debate que durante el gobierno de Javier Milei adquirió particular intensidad: el financiamiento de la cultura, la situación de sus trabajadores y el lugar que deben ocupar las industrias culturales. Slipak cuestionó especialmente la idea de que, frente a las dificultades económicas de la profesión, la respuesta para un artista sea simplemente dedicarse a otra actividad.

“Deberíamos desear que un actor pueda vivir de la actuación, que un músico pueda vivir de la música, que un pintor pueda vender sus cuadros”, planteó.

Para Slipak, la precariedad laboral no constituye una novedad dentro de la profesión y recordó que una gran cantidad de actores necesita complementar su actividad artística con otros trabajos.

Slipak habló de cultura, actuación y los nuevos proyectos de su carrera.

Su mirada se extiende también al estado de las industrias culturales. Defendió la necesidad de “cuidar el cine”, “cuidar la televisión” y “cuidar el teatro”, y lamentó que la pantalla chica argentina produzca actualmente mucha menos ficción. En ese recorrido recordó títulos como Los simuladores, Resistiré y Tratame bien, aunque se mostró abierto a que nuevos formatos, como las series verticales, encuentren también un espacio para desarrollarse.

La actuación como una búsqueda permanente

A pesar de haber comenzado de niño y acumular décadas de experiencia, Slipak desconfía de la comodidad profesional. Incluso cuando dirige, dice interesarse por actores “particulares, observables, magnéticos” y no por intérpretes convencidos de tener resuelto el oficio.

“Está bueno como actor siempre pensar que uno no sabe cómo va a actuar”, explicó. Hay días, contó, en los que vuelve al teatro preguntándose “¿cómo era esto de actuar?” para descubrirlo nuevamente sobre el escenario. Esa búsqueda también estuvo presente al escribir Ambiente: los tres actores que finalmente integraron la obra eran exactamente aquellos que tenía en mente durante el proceso de escritura.

Y mientras Ambiente continúa su recorrido teatral, Slipak ya trabaja en lo que viene. Confirmó en El Living de NewsDigitales que está filmando una serie y se prepara para comenzar otra, ambas previstas para estrenarse el próximo año. Una será un true crime basado enun caso real emblemático de Argentina”, sobre el que todavía no puede revelar detalles. En la otra volverá a trabajar con el director Miguel Cohan, con quien realizó Sin retorno, y tendrá rodaje hasta diciembre.

Por ahora, sin embargo, el escenario sigue ocupando el centro. Desde aquel chico de ocho años que pidió aprender actuación hasta el actor que hoy escribe, produce y dirige sus propias historias, hay una idea que parece permanecer intacta: no dar nunca el oficio por aprendido. Una búsqueda que en Ambiente encuentra además una dimensión personal: preguntarse qué mundo recibió de sus padres y, especialmente, cuál podrá dejarle a su hija.

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