por Redacción NewsDigitales
Es un duro golpe para Chacarita Juniors en un momento en que necesitaba sumar de local para escapar de la zona de descenso de la Primera Nacional. La Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APREVIDE) dio a conocer una fuerte sanción contra el "Funebrero".
Tras los incidentes protagonizados durante el clásico ante Atlanta, disputado el pasado 5 de septiembre, deberá jugar dos partidos a puertas cerradas y una serie de restricciones adicionales para la hinchada del club de San Martín.
Según el detalle oficial de la APREVIDE, Chacarita disputará sin público sus próximas dos presentaciones como local:
Ambos son partidos claves en la recta final del campeonato, con el "Funebrero" peleando por la permanencia en la categoría. En los dos casos, los hinchas del local no podrán ingresar al estadio, mientras que los visitantes tampoco tendrán presencia, tal como marca el reglamento del torneo.
Más allá de los dos encuentros sin público, la sanción también contempla restricciones adicionales para los partidos siguientes. Se prohíbe, por ejemplo, el ingreso de banderas y de instrumentos musicales por parte de la hinchada del Chacarita.
La APREVIDE también sostuvo el derecho de admisión dictado contra uno de los vocales de la Comisión Directiva, quien había protagonizado uno de los hechos más graves de la jornada al agredir a un funcionario del Ministerio de Seguridad.

El clásico ante Atlanta en el estadio de San Martín había estado marcado por graves episodios de violencia dentro y fuera del estadio, con corridas, agresiones internas dentro de la barra y el mencionado ataque al funcionario.
Además de eso, salieron a la luz disputas internas dentro del grupo de hinchas más activos del club, que vienen desde hace meses y que preocupan a las autoridades por el potencial de escalada.
La sanción llega en el peor momento futbolístico posible para el club. Chacarita atraviesa una campaña complicada en la Primera Nacional y pelea por evitar el descenso, con lo cual perder la localía en dos partidos consecutivos representa un golpe deportivo de enorme magnitud.
La dirigencia deberá ahora reconstruir la relación con las autoridades para evitar sanciones futuras y, sobre todo, apuntar a que la barra del club recupere la calma.