La Casa Militar tomará el control completo de la Quinta de Olivos. Lo confirmó la Presidencia en un comunicado oficial: la transferencia de responsabilidades y bienes de la residencia se completará en un máximo de 60 días.
El traspaso incluye la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, el organismo civil que hasta hoy manejaba el funcionamiento diario del predio.
En paralelo, el Gobierno desvinculó a 12 trabajadores civiles que cocinaban, servían las mesas, limpiaban y hacían el mantenimiento. Adentro quedan un electricista y cuatro civiles más.

El comunicado oficial da dos razones. Una es "la escalada de la inseguridad a nivel global". La otra es la visita papal.
El texto dice que el viaje de León XIV "demandará un gran movimiento de personal ajeno para la ejecución de obras y la prestación de servicios necesarios para el acondicionamiento de la visita oficial".
Cuando entren obreros y proveedores a preparar el operativo, el Gobierno quiere que el control de quién pisa la residencia esté en manos militares.
El Papa llegará el domingo 8 de noviembre y se irá el miércoles 11. El lunes 9 se reunirá con Milei en la Casa Rosada. Se alojará en la Nunciatura Apostólica de Buenos Aires.
Es la primera visita de un Papa a la Argentina desde 1987.
El plazo de 60 días vence a mediados de noviembre, apenas después de ese viaje.
La norma que ordena todo esto tiene 22 años y sigue vigente.
Es el decreto 648/2004, firmado por Néstor Kirchner el 26 de mayo de ese año. Aprobó las estructuras organizativas de primer nivel de la Secretaría General de la Presidencia y de la Casa Militar, y derogó el decreto 2470/90, que regía desde 1990.
Sus artículos 14 y 15 son los que definen a quién custodia la Casa Militar y con qué divisiones lo hace.
Ese decreto fue modificado varias veces. La última gran reforma la firmó Alberto Fernández el 9 de diciembre de 2023, horas antes de entregar el mando: el decreto 735/23 sustituyó esos dos artículos y concentró en la Casa Militar la custodia del Presidente, del vicepresidente y de los ex mandatarios.
En 2024, el decreto 299 facultó a la Secretaría General, a cargo de Karina Milei, a dictar las normas complementarias de esos artículos.

Todos los presidentes desde 1983 movieron el esquema de Olivos. Pero siempre movieron lo mismo: quién los custodia.
Guglielmi resume esa continuidad: entró con Macri, siguió con Alberto Fernández y permaneció al inicio de la gestión libertaria. Karina Milei lo removió en marzo de 2024, sin comunicación oficial.
Los mozos, los cocineros y el personal de limpieza siguieron siendo civiles durante las cuatro gestiones.
La orden presidencial, según reconstruyó el portal El Destape, fue que los mozos sean los militares.
El comunicado oficial no menciona los despidos, pero sí dice que el nuevo esquema permitirá "reducir la estructura formal y la cantidad de personal que allí permanece".

El organismo que recibe Olivos lo conduce el general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez, designado por decreto en abril de 2024. Antes estuvo al frente de la V Brigada de Montaña, con asiento en Salta.
El Gobierno envió al Senado el pliego para ascenderlo a general de división mientras la Justicia investiga presuntas irregularidades en compras y contrataciones del organismo.
La normativa vigente pone la administración de Olivos en manos de la Subsecretaría de Planificación General, un área civil. Esa norma deberá modificarse.
Todavía no se conoce el instrumento jurídico ni la letra fina del cambio.