por Redacción NewsDigitales
Estudiantes de La Plata logró la clasificación a semifinales de la Copa Libertadores en Brasil tras superar a Corinthians, pero la dirigencia encabezada por Juan Sebastián Verón terminó rápidamente el festejo para abocarse a una cuestión central: habilitar el estadio para la próxima instancia.
Para la ida de semifinales —donde enfrentará al vencedor de la serie entre Flamengo e Independiente del Valle—, el entrenador Alexander Medina perderá por suspensión a los zagueros Tomás Palacios y Leandro González Pírez.
A estas bajas se suma la lesión del delantero Joaquín Correa, quien sufrió un probable desgarro en el isquiotibial izquierdo, y ante la falta de defensores la comisión directiva analiza la contratación de un marcador central de jerarquía.
Entre los nombres evaluados figura Marcos Rojo, cuya hipotética llegada requeriría recomponer su vínculo con la parcialidad albirroja tras su paso por Boca.

En el plano operativo, el estadio UNO corre riesgo de no ser habilitado por Conmebol debido a que, aunque la cancha posee capacidad para 32.000 espectadores, la normativa del certamen exige ceder 4.000 localidades a la parcialidad visitante.
Según trascendió, Verón entabló conversaciones con el organismo sudamericano para mantener la localía en La Plata, gestión que requerirá el visto bueno del equipo rival.
La alternativa del Estadio Único Diego Armando Maradona quedó totalmente descartada por refacciones y la realización de tres conciertos a finales de octubre.
Por eso la habilitación de UNO es fundamental: si la entidad sudamericana no lo habilita, la dirigencia tendrá que busca un estadio fuera de La Plata, como pasó hace varios años cuando el Pincha alquilaba el estadio de Quilmes.