El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires concluyó la restauración integral del Colegio N.° 3 D.E. 2 “Mariano Moreno”, un emblemático edificio ubicado en avenida Rivadavia 3577, en el barrio de Almagro. Las obras demandaron 11 meses de trabajo continuo y tuvieron como objetivo recuperar sectores históricos, elevar la seguridad del predio y poner en valor elementos arquitectónicos originales de una institución declarada Patrimonio Histórico y Cultural en 2010.

El hito principal del proyecto fue la rehabilitación del Salón de Actos, un espacio clave para la comunidad educativa que permanecía inhabilitado desde hacía más de una década. En este sector se restauraron los pisos, zócalos, cielorrasos, la mansarda histórica, la escalera principal, así como las carpinterías, herrerías y revoques. Asimismo, se concretó la restauración artesanal de su vitraux original, una pieza patrimonial de 178 piezas que fue desmontada por completo para su recuperación individual.
En cuanto a la infraestructura edilicia, la intervención incluyó la impermeabilización de la azotea, la pintura general del inmueble, la renovación de los núcleos sanitarios y el acondicionamiento total de las instalaciones eléctricas y sanitarias de la escuela.

“Cuando recuperamos una escuela histórica también recuperamos parte de la historia de nuestra Ciudad. Queremos que estos espacios vuelvan a estar en las mejores condiciones y que los estudiantes puedan disfrutarlos y hacerlos propios”, destacó la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, respecto del plan de conservación edilicia.
Diseñado por los arquitectos Eduardo M. Lanús Terrero y Pablo Hary, el edificio fue construido entre 1909 y 1910 para responder a la creciente matrícula del Colegio Nacional de Buenos Aires, abriendo formalmente sus puertas en 1911. A lo largo de más de 110 años, el colegio albergó múltiples modalidades de bachillerato en turnos mañana, tarde y noche, hasta convertirse en una institución mixta a mediados de la década de 1980. La reciente puesta en valor permite adaptar su centenaria infraestructura a las exigencias educativas actuales sin alterar la identidad del edificio.
