por Redacción NewsDigitales
Otra alegría para el deporte argentino. La Selección Argentina de Valorant derrotó a Chile por 2 a 1 en la final del videojuego disputado en el marco de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y se quedó con la medalla de oro.
La consagración se produjo este miércoles y tiene un valor histórico: los esports hicieron su debut oficial dentro del programa competitivo de los Juegos, y Argentina se transformó así en el primer campeón masculino de Valorant en la historia del certamen continental.
La definición ante los trasandinos fue épica y se jugó al mejor de tres mapas. Argentina golpeó primero con un ajustado 13-11 en el primer mapa, pero Chile respondió con un contundente 13-9 para forzar la definición.
En el mapa decisivo, el equipo albiceleste volvió a sacar a relucir su temple y se quedó con la victoria por 13-11, sellando así una serie durísima ante uno de los seleccionados más fuertes del continente en el juego desarrollado por Riot Games.
El plantel argentino que consiguió la medalla dorada estuvo integrado por Gabriel Villanueva, Facundo Chávez, Enzo Brito, Jerónimo Quirno, Luciano Pensa y Federico Riveiro. Todos ellos son gamers de amplia trayectoria en el circuito competitivo local y regional de Valorant, y venían trabajando desde hacía meses en la preparación específica para esta cita continental.

La inclusión de los esports en los Juegos Suramericanos representa un hito para la disciplina en toda la región. Con Valorant, League of Legends y FIFA como los tres videojuegos elegidos para el debut, la organización buscó tender un puente entre el deporte tradicional la nueva modalidad.
Los esports son una industria multimillonaria en todo el mundo y la apuesta demostró ser un éxito: los seguidores del gaming argentino se volcaron a la transmisión y siguieron cada mapa con enorme entusiasmo.
Con este título, Argentina se aseguró su segunda medalla dorada en esports dentro de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y lidera el medallero de la disciplina con dos oros, una plata y un bronce.
Un rendimiento sobresaliente que confirma el crecimiento sostenido del ecosistema competitivo argentino y refuerza la idea de que el país tiene con qué pelear en cualquier torneo internacional del rubro.