El presidente Xi Jinping pidió convertir la manufactura avanzada de China en un sector “más grande y fuerte” y reforzar el control nacional sobre cadenas industriales estratégicas. La decisión confirma que Beijing seguirá apostando por la tecnología y las fábricas de nueva generación como motores de crecimiento y autonomía económica.
Durante una conferencia nacional sobre producción avanzada, Xi reclamó construir un sistema moderno con la industria como columna vertebral. El gobierno también planteó profundizar la integración de inteligencia artificial, digitalización y tecnologías propias para reducir dependencias externas.

Los últimos datos muestran el contraste que enfrenta esa estrategia. La producción industrial china creció 5,2% interanual en agosto, mientras que las ventas minoristas avanzaron apenas 0,4%. La diferencia vuelve a mostrar una economía en la que las fábricas mantienen mayor dinamismo que el gasto de los hogares.
La debilidad del sector inmobiliario llevó a las autoridades a redirigir recursos hacia innovación, automatización y producción de alta gama. Sin embargo, el crecimiento industrial todavía no consiguió impulsar de la misma manera los ingresos y el consumo interno.
Un nuevo movimiento en el sector tecnológico reforzó esa apuesta. ChangXin Memory Technologies, conocida como CXMT, prepara su ingreso al mercado de memorias NAND, utilizadas en dispositivos electrónicos y centros de datos. La compañía busca competir en un segmento dominado por empresas como Samsung, SK Hynix y Micron.

El avance es especialmente relevante por el crecimiento de la inteligencia artificial, que aumentó la demanda de almacenamiento y semiconductores. China intenta desarrollar componentes propios para reducir el impacto de las restricciones occidentales al acceso a tecnología avanzada.
Al mismo tiempo, la expansión industrial genera tensiones en otros mercados. Europa observa con preocupación el crecimiento de las exportaciones chinas de vehículos eléctricos, baterías y tecnologías verdes ante el riesgo de una mayor presión sobre fabricantes locales. Beijing rechaza que su ventaja responda simplemente a un exceso de capacidad y la atribuye a inversión, innovación e infraestructura.
El debate también ocupará un lugar central en la próxima reunión entre Xi Jinping y Donald Trump, prevista para el 24 de septiembre en Washington, donde comercio, inteligencia artificial, minerales críticos y restricciones tecnológicas estarán entre los principales asuntos.
La estrategia deja clara la prioridad china: fortalecer fábricas, inteligencia artificial y autonomía tecnológica. El desafío será sostener ese crecimiento sin ampliar todavía más la distancia entre una industria cada vez más poderosa y un consumo doméstico que continúa rezagado.