Las llegadas de migrantes y refugiados a Europa por mar cayeron con fuerza durante 2026, pero las rutas se volvieron más mortales. Hasta mediados de septiembre se registraron 59.495 arribos marítimos, cerca de un 39% menos que en el mismo período del año pasado, cuando habían sido alrededor de 98.000.
El descenso, sin embargo, no se trasladó a las víctimas. El registro más reciente contabiliza 2.298 personas muertas o desaparecidas en las rutas hacia Europa. La cifra ya supera ampliamente las 1.999 registradas hasta esta altura de 2025. Las autoridades advierten además que el número real podría ser mayor porque algunos naufragios nunca llegan a documentarse.
El Mediterráneo central continúa siendo uno de los corredores más riesgosos. Las llegadas hacia Italia por esa vía bajaron un 55%, desde 48.231 hasta 21.393, pero las muertes y desapariciones aumentaron. Casi mil personas perdieron la vida o siguen sin ser encontradas en esa ruta durante 2026.
También disminuyeron los arribos a Grecia: pasaron de 25.427 a 20.428. En cambio, las víctimas en el Mediterráneo oriental crecieron considerablemente. Una de las razones señaladas es el uso creciente de trayectos más largos desde el este de Libia hacia Creta, donde embarcaciones precarias deben permanecer durante días en mar abierto.
España registró 16.794 llegadas por las rutas del Mediterráneo occidental y el Atlántico, frente a 22.855 durante el mismo período de 2025. Las travesías hacia las Islas Canarias permanecen entre las más peligrosas por las enormes distancias y las condiciones del océano.
La caída de los cruces se produce mientras varios gobiernos europeos profundizan sus políticas de control y retorno. Alemania, Austria, Grecia, Dinamarca y Países Bajos acordaron este mes avanzar en convenios con países externos a la Unión Europea para crear centros de retorno fuera del bloque. Dinamarca pretende realizar los primeros traslados hacia finales de 2027.

La iniciativa se apoya en la reforma migratoria aprobada por el Parlamento Europeo en junio, que contempla procedimientos más rápidos para quienes no tienen derecho a permanecer en territorio comunitario y habilita la posibilidad de establecer centros de retorno en terceros países mediante acuerdos específicos.
Mientras tanto, las organizaciones internacionales reclaman ampliar las vías legales y seguras de migración, reforzar las operaciones de búsqueda y rescate y combatir a las redes de tráfico de personas.
Europa recibe muchas menos personas por mar que hace un año, pero el riesgo de morir durante el trayecto aumentó. La caída de los arribos convive así con una cifra de víctimas que continúa creciendo.