19/09/2026 - Edición Nº1320

Política

Tensión oficialista

Bullrich vuelve a tensar la relación con Milei y la PASO abre una nueva grieta

19/09/2026 | La senadora cuestionó al Gobierno por el Presupuesto y mantiene su rechazo a eliminar las PASO, mientras crecen las sospechas sobre sus planes para 2027.


por Redacción NewsDigitales


La relación entre Patricia Bullrich y el Gobierno de Javier Milei atraviesa una etapa de tensión que ya excede los cruces puntuales. Aunque en la Casa Rosada buscan mostrar que la alianza continúa vigente, las diferencias sobre el Presupuesto, la conducción política y, especialmente, la eliminación de las PASO comenzaron a exponer una disputa más profunda por el rumbo del oficialismo y el armado de 2027.

El último episodio estuvo relacionado con el Presupuesto 2027. Bullrich cuestionó públicamente que no le hubieran informado sobre modificaciones vinculadas con Discapacidad y apuntó contra el ministro de Economía, Luis Caputo, pese a haber participado días antes de una reunión de la mesa política junto a Karina Milei.

La crítica tuvo una particularidad: no se trató solamente de una diferencia sobre una medida económica, sino de un cuestionamiento al mecanismo de toma de decisiones dentro del Gobierno. Bullrich planteó que, si una integrante de la conducción política no conoce cambios relevantes antes de que lleguen al Congreso, queda expuesta frente a su propio bloque. En la Casa Rosada admitieron problemas de comunicación en Economía y, cerca de Karina Milei, reconocieron parte del planteo.

El episodio se suma a una cadena de desmarques que viene acumulando la senadora. Bullrich ya había tomado distancia del Gobierno en distintos debates y, en los últimos meses, convirtió la reforma electoral en uno de los principales puntos de diferencia con el oficialismo al insistir en que no están los votos para eliminar las PASO.

La PASO como punto de choque

La discusión por las primarias concentra buena parte de la tensión porque no se trata solamente de una cuestión legislativa. Para el Gobierno, modificar las reglas electorales forma parte de la preparación del escenario de 2027 y de la consolidación de La Libertad Avanza como estructura política nacional.

Bullrich, en cambio, sostiene públicamente que los votos no están y reclama discutir la reforma en función de la composición real del Congreso. Esa posición incomoda a la Casa Rosada porque la senadora conserva capacidad de interlocución con sectores del PRO, la UCR y otros bloques del Senado.

En Balcarce 50, según fuentes del oficialismo, comenzó a instalarse la sospecha de que la resistencia de Bullrich puede terminar funcionando como un obstáculo para una de las reformas que Karina Milei considera centrales. Esa interpretación convive con otra realidad: Bullrich todavía forma parte del espacio oficialista y sus votos y vínculos parlamentarios pueden resultar necesarios para que el Gobierno avance con su agenda.

Ahí aparece una de las principales contradicciones de la relación. La Casa Rosada necesita preservar el vínculo con Bullrich, pero al mismo tiempo busca que las negociaciones políticas queden concentradas en Karina Milei, los Menem y Diego Santilli. La senadora, por su parte, mantiene una estructura propia de relaciones dentro del Congreso y no parece dispuesta a limitar sus intervenciones a acompañar las decisiones que toma el núcleo presidencial.

Una disputa que ya mira a 2027

El trasfondo electoral vuelve todavía más sensible cada diferencia. En el entorno de Bullrich aseguran que no está preparando una ruptura y sostienen que continuará acompañando al Gobierno, aunque no niegan que sus ambiciones políticas sigan vigentes.

Su negativa a competir por la Ciudad de Buenos Aires es interpretada por sus allegados como una señal de que mantiene abierta otra expectativa. La Presidencia aparece como su principal objetivo, mientras que la vicepresidencia es mencionada como una alternativa posible y CABA pierde atractivo como destino político.

En la Casa Rosada, en cambio, confían en que Milei buscará la reelección y consideran que Bullrich no tendría actualmente los números para disputar ese lugar. Esa evaluación explica, en parte, la estrategia de minimizar los cruces: el Gobierno prefiere sostener la alianza antes que convertir a la senadora en una adversaria interna abierta.

Pero la tensión también tiene una dimensión de poder. Bullrich quedó afuera de la mesa de negociación política que Karina Milei acordó con Mauricio Macri y que tiene como protagonistas a Santilli, los Menem, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. Desde el entorno de la senadora aseguran que esa exclusión no representa un problema porque mantiene vínculos propios con legisladores del PRO y otros sectores.

La disputa por las PASO, en ese sentido, funciona como un indicador de algo más amplio: quién tendrá capacidad para ordenar a los sectores que acompañaron a Milei pero conservan identidad política propia. Mientras Karina Milei intenta consolidar una conducción centralizada del armado libertario, Bullrich conserva autonomía, interlocución parlamentaria y una agenda política propia.

La próxima discusión en la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado será una nueva prueba de esa convivencia. El proyecto todavía no consiguió dictamen y senadores aliados del PRO, la UCR y el peronismo disidente bloquearon hasta ahora su avance.

Por el momento, ninguna de las partes parece interesada en convertir las diferencias en una ruptura formal. La Casa Rosada necesita preservar los acuerdos parlamentarios y Bullrich mantiene su condición de aliada del Gobierno. Pero la discusión por las PASO expone un conflicto que difícilmente pueda separarse del armado electoral de 2027: mientras el oficialismo busca definir las reglas y concentrar la conducción, la senadora conserva un proyecto político propio y no abandona sus diferencias cuando considera que están en juego sus intereses o los de su espacio.

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