21/09/2026 - Edición Nº1322

Internacionales

Innovación verde

Costa Rica convierte cáscaras de maracuyá en un biomaterial para empaques

21/09/2026 | Un trabajo de la UCR transforma pectina de cáscaras de maracuyá en láminas biodegradables para usos acotados.



La Universidad de Costa Rica difundió el 9 de septiembre un biomaterial desarrollado por Kevin Alexander Jiménez Molina a partir de cáscaras de maracuyá. El trabajo final de graduación en Ingeniería Agrícola y de Biosistemas extrajo pectina del residuo y la combinó con plastificantes y polímeros naturales para formar láminas destinadas a aplicaciones de empaque de baja o media exigencia.

El interés del desarrollo está en usar como insumo una parte de la fruta que suele quedar fuera de la cadena comercial. Parte del maracuyá fue donado por el Centro Nacional de Abastecimiento y Distribución de Alimentos porque ya no cumplía estándares de venta. La lógica es de economía circular: convertir un residuo agroindustrial en materia prima con mayor valor.

Ciudad de la Investigación de la UCR, Montes de Oca, San José.

Cómo se obtiene la lámina a partir de la cáscara

El proceso técnico comenzó con la extracción ácida de pectina, un componente vegetal capaz de formar películas al mezclarse con otros compuestos. Los mejores rendimientos ensayados aparecieron con pH 2 y hasta 60 minutos de reacción. Luego se combinó pectina con almidón de yuca: mayores proporciones dieron láminas más rígidas y estables; menores proporciones, más flexibles.

Las pruebas ubicaron el material en usos que no requieran gran resistencia mecánica ni una vida útil prolongada. Entre las posibilidades figuran bolsas, separadores y recubrimientos poscosecha, pero todavía no son productos de mercado. El Laboratorio Nacional de Nanotecnología apoyó la caracterización, mientras distintas unidades de la UCR aportaron equipos para medir propiedades y comparar formulaciones.

Maracuyás enteros y cortados, materia prima del biomaterial
La cáscara aporta la pectina usada en el biomaterial. Foto: Ivar Leidus, CC BY-SA 4.0.

Lo que falta antes de pensar en escala comercial

La principal limitación es que las láminas todavía no alcanzan la resistencia mecánica del polipropileno o el polietileno. El trabajo encontró un desempeño competitivo frente a otros biomateriales basados en almidón y propiedades de deformación comparables en determinados ensayos. Antes de una sustitución comercial, deben evaluarse el envejecimiento, el crecimiento de microorganismos y tecnologías que mejoren su estabilidad.

Interior de una cáscara de maracuyá usada para extraer pectina
La cáscara es la fuente de pectina del proyecto. Foto: Path slopu, CC BY-SA 4.0.

La siguiente etapa será profundizar las evaluaciones con infraestructura de la UCR y del Lanotec y determinar si el material puede avanzar hacia pruebas de factibilidad comercial. Ese paso definirá si una lámina obtenida de residuos de maracuyá puede servir en segmentos concretos de empaque. Por ahora, el resultado confirmado es un prototipo caracterizado, no un reemplazo general del plástico.