Hay canciones que pertenecen a una época y otras que consiguen atravesarla. “Marcha de la bronca” pertenece a la segunda categoría. Escrita por Miguel Cantilo cuando apenas tenía 18 años y popularizada junto a Jorge Durietz como parte de repertorio del dúo Pedro y Pablo, nació en una Argentina marcada por el autoritarismo y terminó convertida en una de las canciones de protesta más reconocibles del rock nacional.
Más de cinco décadas después, su nombre vuelve a ocupar el centro de la escena política. Este sábado, organizaciones de izquierda, jubilados, movimientos sociales, agrupaciones estudiantiles y organismos de derechos humanos marchan desde Congreso hacia Plaza de Mayo bajo la denominación “Marcha de la bronca”. El propio Cantilo forma parte de la jornada artística prevista frente a la Casa Rosada.
Cuando Cantilo comenzó a escribirla, la Argentina estaba gobernada por Juan Carlos Onganía, quien había llegado al poder después del golpe de Estado de 1966. El régimen había intervenido las universidades, restringido libertades políticas y aplicado distintos mecanismos de censura sobre las expresiones culturales.
En ese contexto apareció una nueva generación de músicos que comenzó a cantar en castellano sobre asuntos que hasta entonces tenían poco espacio en la música popular. La juventud, la soledad, la incomunicación, el rechazo a las autoridades y el deseo de libertad empezaron a formar parte de las letras de una escena que todavía no era conocida como “rock nacional”.

Cantilo pertenecía a esa generación. Según recordó años después, muchas de sus experiencias juveniles alimentaron la composición. La canción transformó aquella sensación de malestar en una sucesión de imágenes que expresaban bronca frente a distintas formas de abuso y autoritarismo.
La canción comenzó a circular en el circuito de la corriente joven de resistencia a la dictadura. Eran tiempos de Los Gatos, La Joven Guardia, Manal, Vox Dei y Almendra, entre otros. Rápidamente se convirtió en una de las composiciones más representativas de aquella camada de artistas que buscaban construir una identidad musical propia.
Cantilo contó que para la estructura de la canción tomó como referencia “Rainy Day Women #12 & 35”, de Bob Dylan. Pero la letra fue completamente atravesada por el contexto argentino y por las experiencias de una juventud que comenzaba a cuestionar abiertamente las normas sociales y políticas de su tiempo.
En 1970, Pedro y Pablo obtuvieron el primer premio en el Segundo Festival Nacional de la Música Beat con su tema sobre la bronca por la situación de país. La canción dejó entonces de ser solamente una composición de dos jóvenes músicos para convertirse en una pieza reconocible dentro de la cultura popular argentina.
El éxito no significó que sus autores pudieran desarrollar su carrera sin enfrentarse a la censura. Durante aquellos años, las autoridades controlaban buena parte de las expresiones culturales y determinadas canciones podían ser prohibidas o sufrir modificaciones para poder ser difundidas.
El clima se volvió todavía más restrictivo después del golpe de Estado de 1976. En ese período, la Marcha de la Bronca quedó incluida entre las canciones prohibidas por la dictadura. Cantilo, como tantos otros artistas, terminó marchándose al exilio durante aquellos años.
La trayectoria del tema adquirió así una dimensión que excedió a su composición original. Había nacido como una expresión de rebeldía juvenil durante una dictadura y terminó atravesando diferentes etapas de la historia argentina, conservando su capacidad para ser utilizada como canción de protesta.
La respuesta quizás esté en la propia letra. Cantilo no escribió una canción sobre un acontecimiento puntual que pudiera quedar encerrado en una fecha determinada. Escribió sobre la bronca, la injusticia, el poder y el sentimiento de quienes perciben que las reglas de una sociedad no funcionan de la manera que consideran justa.
Esa característica permitió que distintas generaciones encontraran en la canción una expresión de sus propios conflictos. El contexto cambió, los protagonistas políticos fueron otros y también se transformó la sociedad, pero determinadas palabras conservaron una capacidad particular para interpelar a quienes las escuchaban.
Por eso la Marcha de la bronca terminó convirtiéndose en algo más que en parte de currículum de Pedro y Pablo. Pasó a formar parte de la memoria cultural del rock argentino y quedó asociada a una tradición de música popular que utilizó las canciones como una forma de expresar disconformidad frente al poder. Con Marcha de la bronca pasa lo mismo que con un tango escrito por Enrique Santos Discépolo, o con un monólogo de Tato Bores: siempre son actuales, porque los problemas son estructurales.
La movilización de este sábado recupera precisamente ese nombre. La “Marcha de la bronca” reúne a distintos sectores de la oposición de izquierda al Gobierno de Javier Milei y tiene como punto central Plaza de Mayo, donde está previsto un acto con la lectura de un documento y la participación de artistas.
Entre quienes forman parte de la jornada aparece el propio Miguel Cantilo, además de otros músicos y actores. De esta manera, la canción que escribió siendo adolescente vuelve a encontrarse con una movilización política más de medio siglo después de su nacimiento.
La escena tiene una fuerte carga simbólica: una canción surgida durante la dictadura de Onganía vuelve a sonar en Plaza de Mayo, un espacio que durante décadas fue escenario de manifestaciones, reclamos y acontecimientos decisivos de la historia argentina.