22/09/2026 - Edición Nº1323

Internacionales

Guerra naval

Primera Guerra Mundial: el submarino alemán que hundió tres barcos británicos

22/09/2026 | El U-9 atacó tres cruceros de la Marina británica en 1914 y provocó una tragedia que puso en evidencia el poder de la guerra submarina.



El 22 de septiembre de 1914, un submarino alemán protagonizó uno de los ataques navales más impactantes de la Primera Guerra Mundial. En aproximadamente 90 minutos, el U-9 hundió tres cruceros británicos en el mar del Norte y provocó la muerte de más de 1.400 marinos. La operación demostró que una pequeña embarcación armada con torpedos podía destruir grandes buques de guerra y modificar las estrategias de las principales potencias navales.

El ataque ocurrió frente a las costas de los Países Bajos, cuando los cruceros HMS Aboukir, HMS Hogue y HMS Cressy patrullaban una zona estratégica para la Marina británica. Las tres embarcaciones pertenecían a la clase Cressy y habían sido construidas a comienzos del siglo XX.

Al mando del submarino alemán se encontraba Otto Weddigen, quien aprovechó las condiciones de navegación y la vulnerabilidad de los cruceros para ejecutar una ofensiva que se convertiría en un episodio histórico.

Tres hundimientos en una hora y media

Alrededor de las 6.30 de la mañana, el U-9 disparó su primer torpedo contra el HMS Aboukir. La explosión provocó graves daños y el buque comenzó a hundirse. Sus tripulantes creyeron inicialmente que habían impactado contra una mina, por lo que los otros dos cruceros se acercaron para rescatar a los sobrevivientes.

Mientras el HMS Hogue recogía a los marinos que habían caído al agua, recibió dos torpedos y se hundió en pocos minutos. El HMS Cressy intentó responder al ataque, pero también terminó convirtiéndose en objetivo del submarino alemán.

En apenas una hora y media, los tres cruceros británicos habían desaparecido bajo las aguas del mar del Norte. La operación dejó 1.459 marinos muertos, mientras que cientos de sobrevivientes fueron rescatados por embarcaciones que acudieron al lugar.


Otto Weddigen, comandante del submarino alemán U-9, dirigió la operación naval que provocó el hundimiento de tres cruceros británicos el 22 de septiembre de 1914.

El submarino alemán consiguió escapar y regresar a su base. Su comandante fue reconocido en Alemania por una operación que había provocado una de las mayores pérdidas navales británicas de los primeros meses de la guerra.

El ataque que transformó la guerra naval

El hundimiento tuvo un impacto inmediato en la Marina británica. Hasta entonces, numerosos oficiales consideraban que los submarinos representaban una amenaza limitada frente a los grandes buques de superficie.

Sin embargo, el ataque del U-9 demostró que incluso las embarcaciones de mayor tamaño podían resultar vulnerables frente a torpedos disparados desde posiciones difíciles de detectar.


El HMS Aboukir, uno de los tres cruceros británicos hundidos por el U-9. Su tripulación fue sorprendida por el ataque mientras patrullaba el mar del Norte.

La tragedia obligó a reconsiderar las estrategias de patrullaje y los procedimientos de rescate durante los enfrentamientos marítimos. También puso de manifiesto los riesgos de detener grandes embarcaciones en zonas donde podían operar submarinos enemigos.

Durante los años siguientes, la guerra submarina adquirió una importancia creciente. Alemania intensificó sus operaciones contra embarcaciones militares y comerciales, mientras las potencias aliadas desarrollaron nuevas tácticas para proteger sus rutas marítimas.

A 112 años de aquel ataque, el hundimiento del Aboukir, el Hogue y el Cressy permanece como uno de los episodios que marcaron la transformación de los combates navales durante la Primera Guerra Mundial.