Una fábrica puede tener la carrocería lista y no terminar un auto por falta de imanes. La Casa Blanca anunció la visita de Xi Jinping a Washington para el 24 de septiembre de 2026. Los controles chinos de abril de 2025 obligaron a algunas automotrices a reducir o suspender temporalmente producción. Las licencias permitieron recuperar después los envíos.
Los imanes permanentes conservan su magnetismo sin alimentación eléctrica y permiten fabricar motores compactos y potentes. Su uso alcanza vehículos, turbinas eólicas y robots. Así se entiende el alcance industrial de las restricciones chinas a las tierras raras: una demora en suministros especializados puede afectar productos de mucho mayor valor que el material faltante y alterar los calendarios de fabricación.
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos con propiedades distintas. Cada uno cumple funciones específicas. El neodimio permite fabricar imanes potentes; el disprosio y el terbio pueden mejorar su resistencia al calor. Para obtenerlos hay que extraer el mineral, separar sus componentes y transformarlos en metales y aleaciones antes de fabricar el imán.
China domina especialmente los pasos industriales que siguen a la mina. En 2024 concentró el 60% de la extracción mundial de tierras raras para imanes, el 91% del refinado y el 94% de la producción de imanes sinterizados de tierras raras, elaborados mediante compactación y calentamiento de polvo. Abrir minas fuera de China no garantiza una cadena alternativa completa.

Sustituir materiales exige mantener el rendimiento de los imanes. Toyota presentó en 2018 un imán con hasta 50% menos neodimio y sin terbio ni disprosio. En junio de 2025, el laboratorio estadounidense Oak Ridge anunció licencias de dos tecnologías para reducir el contenido de tierras raras en imanes de alto rendimiento. Estos avances no garantizan suministros suficientes para toda la industria.

La cita entre Trump y Xi permitirá comprobar si aparecen compromisos sobre el suministro. Para la industria, importarán las condiciones de las licencias y la continuidad de las entregas. Un acuerdo podría aliviar la incertidumbre inmediata, pero fabricar imanes fuera de China exige capacidad productiva: el objetivo es que una pieza pequeña deje de condicionar una línea completa.