22/09/2026 - Edición Nº1323

Sociedad


Otra movilidad

Día Mundial sin Automóvil: la historia de la fecha que invita a dejar las llaves en casa

22/09/2026 | Cada 22 de septiembre se propone reducir el uso del auto y pensar, aunque sea por un día, cómo nos movemos por nuestras ciudades.



Salir de casa, subirse al auto y arrancar. Para muchísimos argentinos es una rutina automática, especialmente cuando hay que llegar al trabajo, llevar a los chicos al colegio, hacer compras o cruzar de una punta a otra de la ciudad. Pero cada 22 de septiembre, el Día Mundial sin Automóvil propone hacer algo diferente: dejar las llaves y buscar otra manera de moverse.

La fecha busca generar conciencia sobre todo lo que implica tener ciudades repletas de vehículos: embotellamientos, bocinazos, contaminación, ruido y cada vez menos espacio disponible en las calles. La propuesta no apunta a demonizar al auto, sino a preguntarnos cuánto dependemos de él.

Una historia que empezó por otro motivo

Lo curioso es que la idea de vivir una jornada con menos autos no nació originalmente por una preocupación ambiental. Sus antecedentes están relacionados con momentos en los que conseguir combustible era un problema.

Durante la Segunda Guerra Mundial hubo restricciones al consumo de nafta en distintos países y algo parecido volvió a ocurrir durante la crisis mundial del petróleo de 1973. En aquel momento, dejar el auto parado no era una decisión ecológica: había que ahorrar combustible.

Años después, principalmente durante la década del 90, distintas ciudades europeas retomaron esa idea desde otro lugar. El objetivo pasó a ser mostrar cómo podía cambiar una ciudad cuando el automóvil dejaba de ocupar el centro de la escena.

¿Y en Argentina?

Acá la propuesta tiene una dificultad particular. Para alguien que vive cerca de su trabajo quizás sea posible caminar, pedalear o tomarse un colectivo. Pero para quien todos los días tiene que combinar bondi, tren o subte, recorrer muchos kilómetros o vive en una zona con pocas frecuencias, dejar el auto puede convertirse en una verdadera odisea.

Y justamente ahí aparece otra discusión que atraviesa esta efeméride: para usar menos el auto también hacen falta buenas alternativas. Transporte público frecuente, veredas en condiciones, bicisendas conectadas y calles seguras son fundamentales para que elegir otro medio no implique tardar el doble en llegar.

También existe una cuestión que muchas veces pasa inadvertida: el auto no solamente ocupa espacio cuando circula. Durante buena parte del día está estacionado, utilizando una porción de la calle aunque nadie lo esté usando.

Por eso, el Día Mundial sin Automóvil va bastante más allá de guardar el auto durante 24 horas. Es una excusa para mirar la ciudad desde otro lugar y preguntarse algo bastante cotidiano: si mañana tuviéramos que dejar las llaves en casa, ¿qué tan fácil sería llegar a donde necesitamos ir?

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