El arranque de Gran Hermano Uruguay por la pantalla de Canal 10 dejó en claro que la convivencia no tardará en generar repercusiones de todo tipo. Entre las participantes que mayor impacto causaron desde la gala de apertura se encuentra Victoria Campo, quien rápidamente captó la atención de la audiencia y se perfila como la figura más deslumbrante de la casa.

Con un cuerpo escultural y una presencia arrolladora que promete lucir a diario frente a las cámaras, Victoria no tardó en convertirse en el centro de las conversaciones en redes sociales, donde se multiplicaron las imágenes y elogios hacia su figura. Sin embargo, más allá de su imponente aspecto físico, la participante llamó la atención al definirse a sí misma con una particularidad que sorprendió a sus compañeros: asegura que su ocupación actual es ama de casa.

A pocas horas de su ingreso, el historial sentimental de Victoria comenzó a dar que hablar. Entre sus antecedentes amorosos con figuras del ámbito público, trascendió su relación con el futbolista Nicolás "Diente" López, exjugador de la selección uruguaya que actualmente se desempeña en el fútbol argentino como delantero de Platense.


Pero el pasado quedó atrás y Victoria ya puso primera dentro del concurso. A pesar de la diferencia de edad, la jugadora hizo un rápido "match" con su compañero Matías Calimares, con quien se la vio muy cercana desde los primeros momentos de juego. El vínculo generó comentarios de inmediato, ya que ella le lleva 10 años al participante, una brecha que no pareció ser un impedimento para que surgiera la química entre ambos.
Matias y Victoria Campo ¿el primer vínculo de la casa de #GranHermanoUY?
— emi (@eeemiliano) September 22, 2026
Basta de decir que ella es GRANDE tiene 30 años no es Laura tampoco. pic.twitter.com/fHcyKL4Yut
Con el transcurso de los días y la convivencia en marcha, la uruguaya se encamina a ser una de las grandes protagonistas de las galas, combinando estrategia, momentos de atracción y una constante presencia mediática en las plataformas digitales.

