El 22 de septiembre, a doce días del primer turno en Brasil, un relevamiento permite medir la política sintética que ya circuló por las pantallas. El Observatorio IA en las Elecciones, de Data Privacy Brasil y Aláfia Lab, registró 413 publicaciones con inteligencia artificial entre el 1 de enero y el 15 de agosto, antes del inicio formal de la propaganda.
La muestra está dominada por piezas audiovisuales pensadas para redes de consumo rápido. Hubo 281 videos, 124 imágenes y ocho audios; Instagram concentró 208 casos, TikTok 89 y X 68. En 336 publicaciones se manipuló imagen o voz de personas públicas, mientras 260 no mostraron ninguna señal de que el material hubiera sido generado o alterado con inteligencia artificial.
Un deepfake no es simplemente cualquier imagen hecha con inteligencia artificial. Un modelo puede imitar una voz o un rostro desde registros previos y generar una declaración nueva; otras herramientas crean escenas o avatares desde texto. Para el TSE, el contenido debe tener realismo o verosimilitud y crear, reproducir o alterar la imagen, voz o manifestación de una persona.
La misma tecnología puede producir mensajes con funciones muy distintas. El relevamiento clasificó 250 casos como sátira o humor y 163 como desinformación; halló manifestaciones inexistentes, falsas encuestas atribuidas a periodistas y voces clonadas para adjudicar declaraciones nunca realizadas. Esa frontera también atraviesa campañas digitales visibles en Brasil, como la de Nikolas Ferreira reseñada por NewsDigitales.

El número de 413 casos no equivale a un censo de todo lo que circuló en Brasil. Los investigadores buscaron palabras clave, revisaron perfiles políticos y la biblioteca de anuncios de Meta, un método condicionado por algoritmos y por lo que las plataformas permiten encontrar. El informe identifica patrones y ejemplos, pero no calcula qué proporción de todos los mensajes políticos es sintética.

La próxima prueba llegará con la recta final de la elección del 4 de octubre. Las normas electorales obligan a rotular contenido sintético en propaganda, prohíben deepfakes para favorecer o perjudicar candidaturas y restringen nuevas piezas con imagen o voz de candidatos y personas públicas desde 72 horas antes hasta 24 horas después. Para el usuario, importa distinguir una parodia identificada de una escena falsa presentada como real.