Mucho antes de posicionarse como uno de los nombres más buscados del cine de terror contemporáneo, Zach Cregger dio sus primeros pasos en la industria a través de la comedia. El realizador, que hoy cosecha elogios por Resident Evil, después de haber presentado La hora de la desaparición y Bárbaro, debutó en el cine con Miss March (2009), una comedia que se encuentra disponible en la plataforma Disney+. La propuesta sigue la historia de un joven que despierta tras cuatro años en coma y descubre que su novia de la adolescencia se ha convertido en modelo de la revista Playboy.
El origen del proyecto se dio de manera inesperada cuando el estudio Fox ofreció el guion a Cregger y a su habitual colaborador, el fallecido en 2021, Trevor Moore. Aunque inicialmente la premisa no les entusiasmaba del todo, la dupla decidió encarar la reescritura como un ejercicio creativo, sin contar en una primera instancia con el aval o la participación oficial de la célebre publicación para adultos.
La etapa de producción estuvo marcada por contratiempos insólitos que modificaron el rumbo del filme. En un principio, el rol del mítico Hugh Hefner fue interpretado por el actor Robert Wagner; sin embargo, tras los pases de prueba, las audiencias mostraron un claro rechazo al no conectar con su caracterización. Ante este panorama, los directores fueron a las oficinas de Playboy, donde afortunadamente Hefner aprobó el proyecto, aceptó interpretarse a sí mismo e incluso facilitó el cameo de Sara Jean Underwood, elegida Playmate del año en 2007.
Años más tarde, los realizadores revelaron en el podcast NEWSBOYZ que la actriz Mila Kunis estuvo muy cerca de quedarse con el papel protagónico femenino de Miss March. No obstante, una charla fuera de lugar en el set sobre las lesiones que la actriz había sufrido durante el rodaje de Forgetting Sarah Marshall hizo que la dupla terminara descartando su fichaje. Con el paso del tiempo, Cregger y Moore reconocieron que prescindir de Kunis perjudicó notablemente la promoción de la cinta, justo cuando la carrera de la actriz comenzaba su ascenso.
Con Resident Evil Zach Cregger demostró que su llegada al terror está más que justificada. Tras haber cautivado a la crítica con Bárbaro y La hora de la desaparición, el cineasta tomó un clásico del mundo del gaming y nos dio una entrega de 90 minutos sobre un mensajero acorralado en Raccoon City que debe lidiar tanto con la amenaza biológica como con su propio pánico a la inminente paternidad.
El relato utiliza a las criaturas mutantes como manifestaciones físicas de las fobias del protagonista. Desde parejas de infectados y una niña aterradora, hasta un bebé gigante. Todo esto, integrado con la historia de forma que los enemigos operan como obstáculos del entorno que obligan al personaje a resolver acertijos, buscar rutas alternativas o conseguir llaves para avanzar, casi como si fuera un videojuego.

La cinta rescata la atmósfera del survival horror tomando elementos tanto de la acción de Resident Evil 4 como de la perspectiva en primera persona de la séptima entrega de la saga. Cregger despliega un notable manejo de la tensión mediante planos POV, jumpscares excelentes y un cuidado uso del arsenal de armas que el protagonista descubre gradualmente. Todo para darle como resultado no solo el mejor estreno de una película de su carrera en términos de taquilla a nivel mundial sino también el mejor en toda la historia de la saga Resident Evil.